Opinión

Para crecer primero hay que arreglarnos con Asia

México está sumido en un círculo vicioso en el que el crecimiento económico ha sido bajo porque el mercado interno es débil, lo que nos hace depender ampliamente de las exportaciones y de la inversión extranjera si queremos crecer más rápidamente. Y entonces como el crecimiento económico es bajo, pues la creación de empleos formales es mediocre y los aumentos salariales apenas superan la tasa de inflación, lo que provoca que el mercado interno se mantenga débil y que sigamos dependiendo del exterior.

Si a lo anterior le sumamos las promesas incumplidas por parte del gobierno federal, el duro golpe que representó para las familias el que el gobierno haya aumentado impuestos este año, y que se haya limitado el uso de circulante para diversas transacciones económicas, pues el escenario sigue siendo de pérdida de confianza entre la población en general; y muestra de ello es que todos los meses desde octubre de 2013 el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que publica el INEGI presenta caídas en su comparativo anualizado. Y no se requiere ser un genio para saber que si las personas se sienten pesimistas, su nivel de consumo será menor al que tendrían si se sintieran optimistas.

Así pues, para romper este círculo vicioso, México requiere urgentemente hacer los ajustes al modelo económico que le permitan acelerar su ritmo de creación de empleos formales bien remunerados.

Y es que para ilustrar lo mal que andamos en materia de creación de empleos formales tenemos que en el periodo de junio de 2013 al mismo mes de 2014 el número de trabajadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) creció en apenas 571 mil 94 unidades, equivalente a una tasa de incremento de apenas 3.5%. Para muchos este pudiera parecer un número “aceptable” dado que el PIB ha crecido en promedio 1.38% entre el segundo trimestre de 2013 y el primer trimestre de 2014, pero no lo es tanto cuando vemos que México tiene una Población Económicamente Activa (PEA) cercana a los 50 millones de personas, por lo que el aumento en el número de trabajadores registrados en el IMSS representa sólo el 1% de la PEA.

De cualquier manera, la cifra de creación de empleos en México es muy baja, y se ve verdaderamente pequeña cuando se compara con el dato de que la economía estadounidense creó 209 mil empleos tan sólo en el mes de julio pasado; y el dato de México se ve aun peor cuando vemos que en China en el año 2013 se crearon 10 millones de puestos de trabajo, siendo que su Producto Interno Bruto (PIB) es sólo 8 veces más grande que el PIB de México, pero con la diferencia de que allá crecieron 7.7% el año pasado, mientras que en México apenas 1.1%.

Esta escasez en la creación de empleos formales en México se debe a políticas económicas equivocadas, y ha orillado a millones de mexicanos a emplearse en la economía informal, sector que de acuerdo al INEGI creció a un ritmo de 2.23% promedio anual en el periodo de 2004 a 2012; y lo que es aún más alarmante es que de acuerdo al propio INEGI, el cáncer de la informalidad alcanzó en el año 2012 al 25.0% del PIB nacional y generó el 59.8% del total de los empleos en el país.

Es pertinente también señalar que además de tener una economía informal en auge, el no crear los suficientes empleos formales en México provoca que año con año el problema de la emigración de connacionales hacía los Estados Unidos sea cada vez más grave.

Respecto al tema de la emigración, hemos denunciado desde esta columna el hartazgo por parte de los Estados Unidos, ya que las autoridades mexicanas no hacen gran cosa para generar las condiciones propicias para que los mexicanos encuentren trabajo bien remunerado en México. Las historias de terror y desgracia que viven los migrantes son incontables, pero importa poco al gobierno federal, quien parece ver con buenos ojos la emigración de mexicanos ya que reduce la presión del ejército de desempleados que tiene México y es una importante fuente de divisas para el país. Actualmente México tiene 2.48 millones de desempleados, ¿Cuántos habría sino existiera la válvula de escape que representa irse a Estados Unidos?

¿Qué se debe hacer para mejorar las perspectivas de crecimiento del empleo en México? Hemos hablado de ajustar algunas disposiciones fiscales, de la necesidad de combatir frontalmente el contrabando y la subvaluación en las aduanas, de apoyar a las empresas y de fomentar exportaciones, pero hay un punto fundamental que debe atenderse y que quisiera elaborar a continuación: tener un comercio justo y equilibrado con las naciones que conforman el continente asiático.

Cabe señalar que el déficit comercial que tiene México con el continente asiático se ha convertido en un mal crónico que destruye miles de empleos en nuestro país. Cabe recordar que tan sólo en el año 2013 nuestro déficit comercial con los países asiáticos ascendió a $100.937 miles de millones de dólares (mmdd), de los cuales $54.851 mmdd fueron con China y $14.832 mmdd fueron con Japón.

En los primeros cinco meses de 2014 el déficit comercial con los países asiáticos sumó $41.458 mmdd, de los cuales $22.479 mmdd son con China y $5.763 son con Japón. Cabe señalar que el déficit total con Asia ha crecido en los primeros cinco meses de 2014 en 3.4%, mientras que el déficit comercial con China se ha elevado en 6.0%.

Desde luego que estas cifras serían mucho más alarmantes si no tuviéramos el problema de subvaluación de mercancías en las aduanas de México. Si este fuera el caso, entonces tal vez estaríamos hablando de un déficit en la balanza comercial de $120 mmdd o inclusive más alto.

A la autoridad federal debe quedarle claro que si no comenzamos a arreglar el desequilibrio con las naciones asiáticas seguiremos viendo como en México se destruyen las cadenas productivas, más pérdida de empleos, mayores índices de emigración y transferencia de nuestra riqueza a las naciones asiáticas.

Ante estos datos se vuelve fundamental que el gobierno federal realice una serie de acciones urgentes: implementar mecanismos para que los productos asiáticos paguen los aranceles correctamente, deben revisarse las barreras no arancelarias que naciones asiáticas (como China) han impuesto en contra de productos mexicanos, deben hacerse más sencillos los procedimientos de remedio comercial llevados a cabo por la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI), debe revisarse la estructura tarifaria de nuestro país, deben poner en práctica normas que eviten que los productos basura que se producen en naciones como China entren a México poniendo en riesgo la salud de los mexicanos, entre muchas otras acciones más tendientes a poner un freno al crecimiento desmedido de importaciones provenientes de dicha región del mundo.

La prioridad del gobierno mexicano debe ser la creación de empleos, y no debe ser sólo una cuestión de discurso, sino que debe traducirse con hechos una política de fomento al empleo. Si no se modifican las cosas entonces seguiremos teniendo un crecimiento mediocre, un débil mercado interno y una dependencia excesiva respecto a lo que sucede en naciones como Estados Unidos.

Director General GAEAP.

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