Opinión

Para crecer hay que tapar la coladera de las aduanas

 
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manufactura fábrica (Bloomberg/Archivo)

La industria manufacturera en México registra un estancamiento que se ha prolongado por varios años. De acuerdo con la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) recabada por el INEGI, en el periodo de los primeros cuatro meses de 2015 respecto a los mismos meses de 2012 el valor de producción de los productos elaborados por esta industria creció 10.1 por ciento en términos nominales, pero si tomamos en consideración que en el mismo periodo la inflación general fue de 11.4 por ciento, pues entonces tenemos que el valor de la producción cayó 1.2 por ciento en términos reales en el periodo en cuestión.

El retroceso en el valor de la producción de la industria manufacturera se ha traducido en cierre de empresas y una escasa creación de empleos. De acuerdo con la EMIM, entre abril de 2012 y el mismo mes de 2015, el personal ocupado total que labora para esta industria aumentó en 247 mil 828 unidades, lo cual equivale a apenas unos 82 mil empleos por año en promedio. Una cifra sumamente baja cuando tomamos en consideración que cada año ingresan al mercado laboral poco más de dos millones de personas.

¿A qué se debe que la industria manufacturera nacional no haya crecido en los últimos tres años?
Sin duda obedece a una enorme cantidad de factores, entre los que destaca el creciente déficit comercial con las naciones del continente asiático, el cual sumó en el 2014 un total de 109.920 miles de millones de dólares (mmdd), y en los primeros cuatro meses de 2015 ya alcanza 36.204 mmdd, lo que implica 13.3 por ciento más déficit que en los mismos meses de 2014. Con estas cifras no debería sorprendernos si los chinos pensaran que ya tienen un tratado de libre comercio con México, dado que no hay nada que les ponga freno.

Relacionado con el problema del déficit comercial, tenemos otra situación igualmente preocupante: la corrupción en las aduanas del país. La situación es tal que éstas se han vuelto verdaderas coladeras por las que ingresan, en condiciones de contrabando, una infinidad de mercancías sin pagar los impuestos a la importación correspondientes, y de igual manera evadiendo el pago del IVA.

Todos los días pasan por las aduanas del país millones de dólares en mercancía que es ingresada a través de esquemas de contrabando técnico y bronco, en muchas ocasiones con el conocimiento y complicidad de la autoridad. Cabe señalar que el contrabando técnico ocurre cuando un importador no declara correctamente la cantidad de mercancías que ingresa al país, o bien cuando declara un valor de éstas inferior al que le costaron con el fin de pagar menos impuestos. Por su parte, el contrabando bronco ocurre cuando se importan mercancías al país sin pedimento aduanal, ocultándolas o no declarándolas. En ambos casos, la importación de mercancías en condiciones de contrabando es un delito y constituye una fuente de competencia ilegal que ocasiona un fuerte daño a la industria manufacturera nacional, en especial a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).

Así pues, si consideramos el tema del contrabando (lo que no se declara y lo que se subvalúa), entonces el desequilibrio comercial con Asia sería considerablemente más alto de los 110.920 mmdd registrados en 2014. Estas cifras son escandalosas y explican gran parte del pobre desempeño de varios sectores manufactureros nacionales.

La evasión de impuestos a la importación (aranceles) es un asunto que debe preocupar al gobierno y a los empresarios por el daño que se ocasiona a la economía del país. Debemos entender que la existencia de aranceles se justifica por la necesidad de compensar las diferencias de costo-país entre las naciones que comercian. En el caso de México, tenemos un mayor costo país respecto a otras naciones, y esto se debe a que las empresas aquí tienen que pagar más por los servicios financieros, energéticos, de comunicaciones, entre otros. De igual manera, aquí hay una carga social para los patrones más elevada respecto a muchas naciones asiáticas, y también en México los problemas de inseguridad inciden en los costos de las empresas.

De esta manera, cuando un importador ingresa mercancías al país evadiendo los aranceles y el pago del IVA, obtiene una ventaja respecto a los productores nacionales, y de esta manera desplaza la producción nacional y se pierden empleos en diversos sectores de actividad manufacturera. Para ilustrar esto sólo basta considerar que si el margen de utilidad de un negocio es del 16 por ciento o menos, pues el importador con el sólo hecho de evadir el IVA ya tiene las posibilidades de desplazar al producto nacional.

La limitada creación de empleos en México refuerza el problema de migración de México a Estados Unidos, el cual es cada vez más grave, y muestra de ello es la forma en que han crecido los envíos de remesas hacía nuestro país en 2014 y lo que va del 2015, a tal grado que ya son la principal fuente de divisas para el país.

El fenómeno migratorio a su vez ocasiona molestia en diversos sectores de la sociedad estadounidense, y es por ello que luego escuchamos declaraciones torpes como las que dio la semana pasada Donald Trump, pero que al final de cuentas denotan el sentir de una nación que está cansada de recibir a miles de mexicanos más cada año.

Es por todo lo anteriormente expuesto que se vuelve fundamental que el Congreso mexicano modifique las leyes de manera que sucedan dos cosas: primero, se castigue severamente a las autoridades, agentes aduanales e importadores que cometan actos ilegales en el proceso de importación de mercancías y, segundo, que la autoridad aduanal cuente con mayores elementos para rechazar el valor de la mercancía cuando un importador presenta documentación falsa, tal como una factura que contiene precios por debajo de los costos de fabricación del producto a ser importado.

Si México sigue teniendo aduanas como coladera difícilmente podremos ver una recuperación de la planta manufacturera nacional, no habrá suficiente creación de empleos, el mercado interno seguirá débil, la recaudación fiscal seguirá siendo baja y seguiremos en el círculo vicioso que nos ha caracterizado en los últimos años.

Director General GAEAP.
alejandro@gaeap.com
www.gaeap.com

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