Opinión

Panorama económico complicado

 
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OCDE

Las condiciones adversas del entorno externo han afectado sensiblemente el desempeño de la economía de México en el 2015. Los mercados financieros en el mundo han mostrado volatilidad por la esperada normalización de la política monetaria en EUA, básicamente el incremento de las tasas de interés, que no se ha concretado. La crisis que ha enfrentado Grecia para la negociación de su deuda ha sido también un factor de incertidumbre en los mercados; asimismo, la desaceleración del avance de la economía china, la segunda más importante en el mundo, ha contribuido al desplome de los mercados bursátiles y el de diferentes monedas y a la caída de cotizaciones de las materias primas.

A todo lo anterior hay que agregar la agudización de la situación geopolítica en el Medio Oriente ante la aparición de la organización terrorista, Estado Islámico, en Siria e Irak, principalmente, y la multiplicación de sus atentados en esa región, en Europa, y en otras latitudes. En este ámbito, Irán y Rusia con el creciente apoyo militar y financiero que otorgan al régimen del presidente de Siria, Bashar al Assad, han limitado las opciones de paz en el Medio Oriente. Igualmente, Rusia sigue alentando la guerra de los rebeldes nacionalistas rusos de Ucrania, en su guerra contra el gobierno de ese país. La “guerra fría” parece haber vuelto a Rusia y EUA.

Destaca que la moderación del adelanto de la actividad productiva en China ha incidido en la disminución de sus importaciones, debilitando el crecimiento económico mundial; la menor demanda de materias primas por parte de China ha causado descenso en sus cotizaciones, particularmente en el petróleo, con ello economías como la de Brasil, Canadá y Rusia enfrentan ya un proceso recesivo. Las naciones en desarrollo han sido las más vulnerables a la pérdida de vigor de la economía China; no obstante, no se prevé que la economía global registre una crisis como la que experimentó en 2008. Por lo demás, resulta preocupante que frente al debilitamiento de las economías, se observen signos de deflación en varias de ellas, de manera que si se profundiza la baja del ritmo de avance de China, el proceso deflacionario también lo hará.

China es clave en la evolución de la economía mundial en el futuro próximo; el desplome de 30.0% del índice de la Bolsa de Shanghái de casi 30.0% en el tercer trimestre del año, después de aumentar 150.0% de junio del 2014 a ese mes del 2015; podría significar que la desaceleración económica es más profunda de lo que muestran las cifras oficiales; “la reciente decisión del Banco Popular de China de devaluar su moneda, es considerada como una evidencia que la economía China está en peores condiciones que lo que muestran los datos oficiales. La cifra gubernamental de crecimiento de 7.0% en el segundo trimestre de este año es evaluada por una compañía de inversiones europeas “como una muy burda herramienta de propaganda”. De hecho, diferentes analistas han dudado desde hace tiempo sobre la veracidad de los datos oficiales; en este sentido, consideran que el crecimiento promedio de China es de 5.0%.

En este marco de volatilidad, incertidumbre y especulación, México lo ha enfrentado a través del manejo del tipo de cambio; tan solo en el tercer trimestre de este año el peso se devaluó 9.0% frente al dólar y el Banco de México vendió aproximadamente 12,000 millones de dólares de sus reservas para mejorar la liquidez del mercado en ese periodo. Se prevé que la volatilidad financiera continúe en los próximos meses y el Banco de México se verá precisado a ofrecer más dólares. La devaluación del peso no ha ejercido presiones relevantes en los precios internos; sin embargo, será inevitable que estas se dejen sentir más adelante.

El gobierno ha planteado realizar un recorte adicional al del 2015 en su gasto en el 2016, a fin de palear la insuficiencia de ingresos del petróleo, lo que evidentemente traerá efectos contractivos en el resto de la economía. Igualmente, ha asumido el compromiso de racionalizar sus erogaciones: presupuesto base cero, que entre otras medidas, determina eliminar programas improductivos, y repetidos en diferentes dependencias. Este será un reto que las autoridades tendrán que enfrentar no solo en el 2016, sino permanentemente para poder cumplir con el creciente aumento del pago de pensiones y subsidios a diferentes sectores sociales sin frenar las inversiones que el Estado precisa realizar, sobretodo en servicios públicos.

Los empresarios han solicitado incentivos para animar la economía del país para compensar la reducción del gasto público, entre otros, hacer totalmente deducibles las prestaciones sociales a trabajadores y ampliar el régimen de depreciación acelerada de las compañías, así como aumentar las deducciones fiscales de personas físicas. A la vez se requiere la construcción de un verdadero Estado de derecho y sancionar efectivamente los actos de corrupción; en relación a esto último la División Anticorrupción de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ha expresado que México ya tiene leyes estrictas en esta materia, falta aplicar la ley. Adicionalmente, se tendrá que crear una legislación secundaria que permita hacer operativa la reforma constitucional que crea el Sistema Nacional Anticorrupción.

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