Opinión

Panorama económico 2016

 
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El 2016 se vislumbra difícil, por decir lo menos, sólo en lo económico, diremos que sin duda el próximo año será uno más en el que la economía nacional y los mexicanos habremos de estar en una situación mucho más grave de la que estamos terminando, aunque hay que aclarar (sin que esto sirva de consuelo, sino al contrario para evidenciar nuestra ya añeja dificultad) que cuando menos hace ya casi una generación de mexicanos hemos estado en el estancamiento, sólo en los últimos 20 años, el promedio de crecimiento del PIB, es apenas de 2.45 por ciento cuando lo que requerimos es alrededor de 5 por ciento anual, al no haberlo logrado ya de manera crónica, tenemos los siguientes resultados: una economía rezagada, con una baja productividad; sólo el día 14 de este mes, el INEGI señaló que la productividad laboral en las industrias manufactureras, el país registró una caída en el año de 3.7 por ciento; la pobreza ha aumentado, ahora tenemos más de 55 millones de mexicanos en esa situación y la desigualdad se acrecienta, mientras el PIB sigue en picada, la fortuna de los 16 mexicanos más ricos se multiplica por cinco, al 1 por ciento de ellos les corresponde el 21 por ciento de los ingresos totales del país.

“México está dentro del 25 por ciento de los países con mayores niveles de desigualdad en el mundo y uno de los dos países más desiguales de la OCDE”, señala el estudio sobre la desigualdad del profesor Gerardo Esquivel, de El Colegio de México.

La caída del precio del petróleo evidencia no sólo la falta de crecimiento global, sino que reduce el ingreso de divisas por este concepto a las finanzas públicas, ha presionado al peso a la baja, teniendo la increíble paridad historia de prácticamente 18 pesos por dólar, un peso por demás devaluado y habiendo perdido, señala nuestro director editorial de El Financiero, Enrique Quintana, alrededor de 450 mil millones de pesos en el presente año; un precio por barril de petróleo en 27 dólares pone las finanzas nacionales en aprietos con la consecuente caída del gasto, en un año que además el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que las exportaciones de América Latina y el Caribe se habrán reducido en alrededor de 14 por ciento al cierre de 2015, en donde México redujo su participación en 238 mil millones de dólares, es decir 14 mil millones menos que el año anterior.

La caída de los ingresos petroleros sin duda impacta en las finanzas públicas, ya que ello representa casi el 25 por ciento de los ingresos totales del sector público. Sin esos ingresos y una economía estancada, es obvio que la recaudación una vez más se recarga en los de siempre, en los contribuyentes cautivos que desde la reforma fiscal han impactado negativamente en los bolsillos de las personas físicas, sobre todo en la clase media y las empresas, siendo esto uno más de los obstáculos al crecimiento al frenar por estos motivos el gasto.

Frente a estos datos, ¿será que el gobierno está recurriendo a la deuda para mantener el barco a flote? Lo decimos porque justo al final de su periodo al frente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, este organismo expresó su preocupación ante el crecimiento de la deuda pública, y un reporte de Banamex, señala que “la previsión oficial anticipa un incremento del saldo de los requerimientos del sector público (deuda pública amplia) desde 43.4 por ciento del PIB en el 2014 y hasta 46.9 por ciento al término de este año, alcanzando su punto máximo en el bienio 2016-2017, con una deuda equivalente a 47.8 por ciento del PIB”.

Del llamado pomposamente “presupuesto base cero”, ni comentario merece hasta el 28 de diciembre.

Vistas así las cosas entonces, 2016 se vislumbra como un año más con crecimiento mediocre; dólar alto, mayor deuda pública y ello pues, sin duda, impacta de forma directa en el gasto público y en las políticas públicas que tienen que ver con la gente, con las empresas, con las regiones y su desarrollo, pero si a eso se le agrega el empecinamiento en un modelo económico a todas luces fallido, entonces lo único que parece estar a la alta es la soberbia y la sin razón en contra de México y los mexicanos.

El 2016 es también un año electoral, todo lo anterior lo impactará, no hay duda.

Twitter:@SamuelAguilarS

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