Opinión

Panama Papers

 
1
 

 

SHCP advierte posible riesgo de guerra de divisas ante caída del dólar

Corrupción, maldita corrupción que invade a nuestro país y sobre la cual sobran las noticias en los medios de comunicación.

Corrupción que nos coloca en el lugar 95 en el concierto de las naciones, para vergüenza nuestra. Hace unos 15 años ocupábamos el lugar 55, lo que indica una caída libre en esta materia.

Corrupción no sólo en el sector público, para ser sinceros, sino también en el sector empresarial y en la sociedad en general. Este cáncer ha proliferado y nos ataca por todos los lados.

Y ahora sale a la luz pública un escándalo más, que no nos sorprende, pero nos indigna, en relación con empresas mexicanas involucradas en contratos de gran magnitud que han intentado llevarse a cabo con el actual régimen presidencial. Según se reveló públicamente, el propietario del Grupo Higa, Armando Hinojosa, depositó recientemente, a través de personas relacionadas, US$100 millones en bancos panameños, cuyo origen deja algo que pensar.

Lo cierto es que un personaje anónimo entra en contacto con un periodista alemán para entregarle 11 millones de archivos sobre operaciones off shore de los clientes de un conocido despacho panameño de abogados , que involucra, entre otros, a distinguidos personajes muy cercanos al Presidente Putin de Rusia, a Mario Vargas Llosa, y al propio Sr. Hinojosa.

Debemos ser claros: el hecho de tener cuentas en una firma panameña no implica en forma alguna la comisión de un delito, pero también es cierto que debido a la secrecía con la que se manejan, estas cuentas se han convertido en un elemento clave para el financiamiento de diversas operaciones ilegales que incluyen el terrorismo, la trata de personas y el narcotráfico, lo que provoca, en ocasiones indebidamente, que se ponga en tela de juicio la rectitud del origen y manejo de estos fondos.

Insistimos, hay quien por razones de seguridad o conveniencia, no desean que el público o un gobierno potencialmente expropiador conozcan el monto real de su fortuna y deciden realizar una operación off shore, pero también es digno de tomar en consideración que la propia OCDE se ha empeñado en transparentar la información para limitar el papel de estas inversiones como fuente de financiamiento y escudo de operaciones ilegales. Tan solo en materia de evasión de impuestos el organismo multilateral estima en 200,000 millones de dólares el costo que para las haciendas públicas tiene la evasión fiscal facilitada por estas operaciones.

Puede ser legal, es más, es legal el uso de estos lugares e instrumentos para el manejo de fondos, pero, insistimos, la imagen que se proyecta, no beneficia en nada a quien los utiliza.

Los ciudadanos estamos cada vez más atentos al uso adecuado de nuestros recursos y a evitar la enorme corrupción que, como lo dijimos anteriormente, nos invade. El ejercicio denominado 3 de 3 en donde se solicita información a los funcionarios públicos respecto al origen de sus ingresos, es una muestra de ello. Y este es un primer ejercicio, que aplaudimos y que nos recuerda que también el sector empresarial está entrando a divulgar su código de ética y otras prácticas que limiten las corruptelas a las que nos hemos referido.

¡Adelante! Exijamos al gobierno el abatimiento drástico de la corrupción, apoyemos al sector empresarial y seamos un actor vigilante de que sus intenciones a este respecto llegan a buen puerto, pero, sobre todo, los ciudadanos tomemos conciencia del enorme daño moral y material que causa esta infame práctica y seamos los primeros en rechazarla y denunciarla.

No nos limitemos a la crítica. Pasemos de la crítica a la acción. México lo necesita, y México somos nosotros, nuestras familias, nuestras empresas y nuestra comunidad.

Mañana será otro día.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

Nota: información obtenida del boletín del 8 de abril publicado por Pedro Javier González.

También te puede interesar:

En el arrancadero

Obama en Cuba

Corrupción, la maldita corrupción, nuevamente bajo los reflectores