Opinión

PAN, reacomodos; resurge Creel


 
 
El saldo en la reorganización del PAN en su asamblea nacional dejó un partido más desorganizado:
 
 
1.- En las negociaciones internas, la figura de Santiago Creel Miranda volvió a revalorarse como la de los entendimientos. La única victoria que Gustavo Madero pudo entregar a los panistas fue la de Baja California; pero Madero buscó la concertacesión con el PRI, en tanto que Creel reconstruyó el partido en la plaza, cohesionando grupos y alianzas. Así, el PAN de Madero quedó con una deuda política con el gobierno priísta, en tanto que Creel demostró que una parte del PAN tiene vida propia.
 
 
2.- Madero le entró a la asamblea nacional sin entender la lógica del partido, ajeno a la urgencia de rehacer alianzas internas y sólo para mantenerse en la presidencia del CEN vía la reelección. Pero como siempre ocurre en casos similares, los costos se convierten en facturas pendientes y Madero en el fondo no garantiza la cohesión interna. Lo peor de todo es que Madero no representa alguna posición ideológica y sí ahondó las fracturas con otros grupos.
 
 
3.- Madero no entendió los escenarios del PAN. El desafío de la asamblea estaba muy lejos de proyectar una figura personal a costa de radicalizar a otras corrientes. Más que un PAN tradicional, Madero metió al PAN en la lógica de las tribus perredistas y en el escenario ya superado del caudillismo priísta. El PAN necesita construir un modelo de dirección tipo “coalición dominante” en la que la dirigencia respondiera a acuerdos horizontales con los diferentes grupos: gobernadores, jefaturas de las bancadas, tribus ideológicas, gobernadores, ex gobernadores, grupos de ex presidentes de la república y figuras dominantes. Paradójicamente, Madero optó por un PAN al estilo… Plutarco Elías Calles.
 
 
Sin fuerza personal, sin capacidad ideológica, sin vocación por los acuerdos, metido en un PAN tribal, Madero fortaleció la presidencia del CEN pero sin reconocer la fuerza de los demás grupos y corrientes. De ahí la importancia de la figura de Creel Miranda y su papel en Baja California. Si bien Madero negoció la presencia del PAN en el Pacto por México a cambio de que el presidente la república cediera la gubernatura, Creel construyó nuevas alianzas en la plaza y fortaleció al gobernador electo Francisco Kiko Vega.
 
 
El experimento de Baja California fue importante para el PAN por el simbolismo de 1989: alianza con un PRD inexistente y más bien de figuras, panismo lastimado por los estilos displicentes del gobernador saliente José Guadalupe Osuna Millán, agotamiento de la opción panista en un estado con un creciente deterioro social por la falta de liderazgo panista y plaza negociable para un priísmo más interesado en el Pacto que en la gubernatura.
 
 
El efecto Baja California en el PAN nacional colocó de nueva cuenta a Creel en el escenario de los liderazgos importantes para lo que viene. Madero negoció en una reunión de cuarenta minutos durante una caminata en Palacio Nacional, luego de la firma del addendum del Pacto. Lo malo para el PAN fue que la gubernatura estaba siendo ganada sin necesidad de algún acuerdo de concertacesión por el trabajo político en la plaza de Creel y Madero bien pudo haberse precipitado con el apoyo del PAN a los puntos del Pacto y el PRI también es probable que haya visto perdida la elección pero vendido la plaza a Madero para amarrar al PAN a acuerdos del pacto.
 
 
Lo que viene para el PAN es un Madero atado a compromisos con el gobierno priísta y a su estilo autoritario que lo riñó con todos. La elección del próximo dirigente del PAN estaría entre un Madero que manipuló la asamblea para su propia reelección o una nueva figura política sin compromisos con el PRI, entre ellas Creel Miranda y su consenso sumado al interior del partido.
 
 
 
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