Opinión

PAN-PRD, ¿alianzas para qué?

 
1
 

 

PAN y PRD analizan alianzas para el 2016

Las postulaciones de candidatos a gobernador de la alianza PAN-PRD gozan de un éxito notable. Según una investigación de Integralia Consultores, desde 1992 siete gobernadores han logrado la victoria gracias a dicha alianza; en ese mismo tiempo, sólo seis candidatos postulados por ambos partidos han perdido. Sin embargo, la alianza no sólo parece disonante por unir a los partidos emblemáticos de la derecha y la izquierda mexicanas. Su narrativa anacrónica y sus incongruencias parecen más importantes que la justificación que esgrimen sus defensores. En este texto señaló algunas de sus problemas más evidentes.

Vivir del pasado: Acción Nacional y el PRD justifican la alianza apelando al desgastado discurso de sacar al PRI del gobierno (o impedir su regreso). A más de 25 años de la primera alternancia en los gobiernos de los estados y en un entorno de una competencia electoral efectiva en la mayoría del país, ese discurso parece anacrónico. Esto me lleva al segundo punto.

¿Gobernar para qué?: las alianzas no pueden estar justificadas en las fobias pasadas. Los electores, sobre todo sus nuevas generaciones, buscan respuestas a problemas concretos: gobiernos que den soluciones eficaces e innovadoras a los problemas de seguridad, competitividad económica y combate a la corrupción; así como a los desafíos de conectividad, urbanismo, energía y educación, muchos de ellos responsabilidad de los gobiernos locales.

Sorpresas te da la vida: el pragmatismo de ambos partidos tiene como efecto, al menos, dos paradojas. La primera es que la alianza gobierna con políticos de origen priista. De las cinco coaliciones entre el PAN y el PRD en las elecciones de hace seis años, en cuatro el candidato postulado fue, en algún momento de su carrera política, miembro del PRI. De hecho, los tres gobernadores emanados de esas alianzas –Oaxaca, Puebla y Sinaloa– iniciaron sus carreras políticas en el partido que con tanto ahínco buscaron derrotar. La otra paradoja es que su pragmatismo en ocasiones genera situaciones poco prácticas. La disputa de los partidos por parcelas de poder puede producir gobiernos fragmentados y débiles; Oaxaca es el ejemplo perfecto de esa situación.

En suma, la competencia electoral es, sin duda, una buena noticia para cualquier democracia. Pero en la competencia electoral no se acaba la responsabilidad política, en todo caso apenas empieza. Antes de apresurarse a definir las coaliciones, PAN y PRD podrían haber comenzado por explicar los resultados de los gobiernos aliancistas, ahí donde han ejercido el poder. Quizá los resultados no sean satisfactorios y, por eso, no les queda de otra que repetir una letanía que poco a poco pierde su fuerza.

Twitter: @gustavo_gilr

También te puede interesar:
Legalización de la mariguana, ¿hacia a dónde transitar?
'El Bronco' y los independientes (segunda parte)
'El Bronco' y los independientes (primera parte)