Opinión

PAN impone su proyecto de reforma


 
Para como van las cosas, la reforma energética que se aprobó ayer en Comisiones en lo general será la propuesta no de Peña sino ¡del PAN!
 
Y es que el blanquiazul logró en esta administración priista lo que en 12 años de gestión panista no pudieron o no quisieron hacer: una reforma energética que dejara fuera del Consejo de Administración de PEMEX al poderoso sindicato petrolero que encabeza Carlos Romero Deschamps.
 
En efecto, el PRI cedió y concedió, como era la exigencia panista puesta en la mesa desde hace varios meses, dejar fuera del Consejo de Administración de la paraestatal al sindicato petrolero que tenía cinco de doce lugares.
 
No es un asunto menor, considerando que desde la expropiación petrolera el sindicato había sido apapachado por los gobiernos en turno, cediéndole una amplia parcela de poder, que después tratarían de quitársela con Carlos Salinas de Gortari en la Presidencia.
 
Y sí, efectivamente, al sindicato petrolero le quitaron lo “Revolucionario’’ del nombre; le quitaron granjas y tiendas sindicales, que le concedían una amplia influencia en las zonas petrolíferas del país, pero dejaron casi intacto el poder interno.
 
¿Hasta dónde menguará ese poder la decisión de quitarlo del Consejo de Administración en la reforma energética?
 
Bien a bien no se puede precisar hasta que se conozcan las leyes reglamentarias.
 
 
El proyecto que se discutió y aprobó ayer sólo contempla un texto que dice “que se respetarán todos los derechos laborales de los trabajadores’’, pero hasta ahí.
 
 
No se establece, por ejemplo, la obligatoriedad de que las empresas que resulten beneficiadas con contratos o licencias deban contratar exclusivamente a trabajadores afiliados a la organización de Romero Deschamps.
 
Es decir, que hasta el momento, el sindicato petrolero sigue conservando el monopolio o la exclusividad, como quiera verlo usted, del servicio a PEMEX pero en los planes del gobierno está que también ese mercado, el sindical, se habrá a la competencia.
 
 
Igual que se hizo en la telefonía cuando el sector de las telecomunicaciones se abrió a la competencia.
 
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Ya anticipábamos ayer en este espacio que los senadores del PRD y sus partidos rémora tomarían la tribuna para evitar la aprobación del dictamen de reforma energética.
 
Lo hicieron y lograron interrumpir por al menos un par de horas el inicio de la sesión de las Comisiones Unidas en donde se votó y aprobó en lo general el dictamen que, si no ocurre una sorpresa, será votado hoy en el pleno.
 
El PRD aceptó destrabar la discusión luego de que el PRI y el PAN se comprometieron a aprobar, en la Cámara de Diputados, la ley reglamentaria del artículo 35 Constitucional, fracciones 7 y 8, referente a la figura de la consulta popular.
 
Y es que el perredismo cree que será posible revertir en el año 2015 la reforma energética a través de una consulta popular, lo cual no deja de ser simplemente un sueño guajiro.
 
Porque nada les garantiza a los legisladores del PRD, que la ley reglamentaria del 35 Constitucional sea hecha a la medida de sus ambiciones.
 
Por lo pronto tienen en el Senado cajas con las firmas, dicen, de 1.6 millones de mexicanos que están en contra de la reforma.
 
Lo malo es que el IFE –que todavía existe-, tiene que dar cuenta de que todas las firmas y los números de las credenciales de elector respectivas tengan validez, lo cual les llevará mucho tiempo.