Opinión

PAN, fin de una era e inicio de otra

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Ricardo Anaya. (ilustración)

La elección del domingo desmintió la creencia de que el PAN se encuentra partido a la mitad: 81 a 16 no refleja más que una absoluta mayoría en favor del candidato joven y el fin de una era para Acción Nacional.

Ricardo Anaya les tendió la mano a los derrotados para que se sumen, porque no puede ofrecer más que eso, perdonar los agravios cometidos por una minoría que apenas llegó a 16 por ciento en una elección de dos.

Con Javier Corral estaba la vieja guardia del PAN, como Alberto Cárdenas Jiménez, Felipe González, Francisco Barrio, Fernando Canales Clariond y otros miembros antiguos de ese partido.

Algunos de los derrotados el domingo, como Francisco Barrio, en su momento le dieron al PAN páginas de gloria en su lucha por la democracia en el país, pero se equivocaron al ponerse en contra de la abrumadora voluntad de los militantes.

El domingo quedó demostrado que el calderonismo no existe, se disolvió.

Vamos a ver ahora si el expresidente crea la nueva opción política de la cual habló meses atrás. Dijo que lo pensaría. El resultado de estas elecciones le ha de haber borrado cualquier duda acerca de su futuro dentro del PAN.

La vieja guardia se equivocó de candidato, lo que demuestra que no entienden a su propio partido en el país del Siglo XXI. El rencor no es alternativa.

Para los derrotados del domingo no existe otra misión en la vida más que castigar al PRI. Esa era ya pasó. Ahora el PAN tiene que ser una opción eficaz de gobierno, ajena a las prácticas priistas y al populismo demagógico de Morena.

Corral, el candidato derrotado, está más cerca de López Obrador que de sus propios compañeros de partido. Lo ha demostrado en sus declaraciones, en sus votaciones en el Congreso y en su negativa a aceptar los resultados de las sucesivas elecciones que ha perdido.

El rencor no puede ser el pegamento que unifique a un partido. No a Acción Nacional, por lo menos.

Pocas horas después de conocerse el resultado de la elección del domingo, Javier Corral dijo que perdió por “la inequidad, la simulación, el acarreo y la corrupción”.

¿De veras cree Corral que el 81 por ciento de sus compañeros de partido fueron cooptados por la corrupción, acarreados y parte de una simulación?

Son los argumentos tradicionales de López Obrador. Corral le da la razón al jefe de Morena, que opina que el PAN es un partido de delincuentes de cuello blanco.

Hasta donde pudimos observar, el único juego sucio en estas elecciones provino del equipo de Corral, al filtrar una conversación inventada entre Ernesto Ruffo y Guillermo Padrés, para aparentar que Ricardo Anaya era un recolector de moches.

Perdieron, y perdieron rotundamente. Para bien o para mal, en el PAN se cierra un ciclo y se abre uno nuevo.

Twitter: @PabloHiriart

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