Opinión

PAN consolida
segundo neopanismo

Como en política funcionan las circunstancias, una fotografía plantada antier miércoles provocó un reacomodo en el PAN: el ex presidente Calderón, su esposa Margarita y el gobernador poblano Rafael Moreno Valle fueron mensajes al interior del panismo.

Y si en política las señales valen más que los signos, la fotografía atrasada pero reciclada como si fuera del miércoles mismo posicionó al gobernador Moreno Valle en el escenario de la disputa no sólo de la presidencia del PAN sino del reacomodo de las tribus panistas para el 2018.

Ante la falta de factores de equilibrio en el PAN, la cercanía de Moreno Valle a Gustavo Madero se completó con la foto en la que aparece con Calderón para mandar el mensaje de que los panistas podrían estar buscando acuerdos de distensión ante la fractura inevitable que dañaría al partido si Madero y Ernesto Cordero insisten en aumentar velocidad para un choque de trenes.

Moreno Valle, con excesivo cuidado, se ha ido posicionando en la política nacional, primero por haber derrotado al PRI en una alianza PAN-PRD que ha logrado mantener en Puebla, luego como presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores en la fase de las reformas estructurales y del replanteamiento de la estrategia de seguridad y ahora en un PAN desarticulado por la lucha por el poder antes de las elecciones presidenciales y luego por la derrota electoral.

En su tercer informe de gobierno la semana pasada, Moreno Valle mandó un mensaje político sobre la capacidad de convocatoria pero sobre todo por su papel en la consolidación de amarres políticos en una fase sistémica de enfrentamientos, rupturas y choques constantes. Con habilidad, el gobernador poblano, por ejemplo, tendió puentes de absorción del golpe político que representó el arresto de la maestra Elba Esther Gordillo por desafiar al Estado, mantuvo el diálogo con la dirección del SNTE de Juan Díaz de la Torre y ha jugado un papel estabilizador en el Partido Nueva Alianza por el pasivo magisterial.

La capacidad de convocatoria al tercer informe de gobierno mostró algunos indicios de las nuevas figuras políticas en el PAN. Formado en el PRI, nieto del gobernador de Puebla en el diazordacismo que cayó sacrificado por el echeverrismo y fuera del PRI por los espacios cerrados, Moreno Valle construyó una alianza PAN-PRD que sigue operando y que se ha ido posesionando como mayoría política en el estado.

La desarticulación en el PAN por la guerra de Madero-Calderón y el desmoronamiento del partido en espacios político-electorales ha contextualizado la lucha de tribus panistas en función de las elecciones que vienen: las legislativas del 2015, la de minigobernador en Puebla de veinte meses en 2017-2018 y la presidencial del 2018. Si la disputa por la presidencia panista se resuelve entre Madero y Cordero-Josefina-Oliva, el partido saldrá muy debilitado.

Ahí es donde los panistas han comenzado a ver posiciones externas que ya forman parte de los activos panistas. Moreno Valle es de la segunda ola de neopanistas, considerando a la primera la que fue de Manuel J. Clouthier a Vicente Fox. En estos años en el poder, el PAN no ha podido construir figuras políticas determinadas por la eficacia y no por la ideologización conservadora. Pero lo que falta es que los panistas en guerra acepten esas nuevas posiciones sin involucrarlas en las trincheras.

De ahí la importancia de la foto sembrada el miércoles en El Universal sin decir que era atrasada: Calderón, Margarita y Moreno Valle. Ahí el gobernador de Puebla se consolidó como espacio político en el PAN. Y en ese escenario hay que leer dos frases en su tercer informe: “mirar hacia adelante” y “lo mejor está por venir”.