Opinión

Paisaje después de la batalla

 
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 [El escritor colombiano sostiene que la debilidad por las mujeres fomenta el tráfico de drogas / Cuartoscuro]

Se contaba en forma de chiste: lo que le convenía a México era declararle la guerra a Estados Unidos. Perder (como Alemania o Japón) y recibir luego los beneficios de un Plan Marshall que reconstruyera al país. Con mayor seriedad, Froylán Enciso formula: La guerra ya sucedió, ya la perdimos. Lo que sigue ahora es organizarnos para comenzar a desmontar el aparato prohibicionista e iniciar el reclamo por daños y reparaciones a la nación que diseñó para nosotros la guerra contra las drogas. Iniciar una demanda contra Estados Unidos, autor y verdadero protagonista de una guerra irracional e injusta que ha dejado 120 mil muertos, 23 mil desaparecidos y más de 240 mil desplazados por el conflicto. Dice la autoridad: No es una guerra, es un asunto policiaco y lo podemos ganar. ¿Con esos números? Perdimos la guerra, iniciemos cuanto antes la reconstrucción. A todo esto, ¿quién es Froylán Enciso?

Enciso es el autor de Nuestro historia narcótica (Debate, 2015), joven investigador sinaloense formado en El Colegio de México. La guerra ya la libramos, con funestos resultados, pero pudo no haber ocurrido u ocurrido de otro modo. De hecho, documenta Enciso, las drogas ya se legalizaron en México, durante un breve periodo, bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas. El decreto apareció el 7 de junio de 1940. La estrategia, diseñada por el doctor Leopoldo Salazar Viniegra, era muy buena ya que abordaba el problema desde un punto de vista económico y de salud pública, no policiaco y mucho menos militar. Se abrieron dispensarios que ofrecían la droga a un precio más bajo que el del mercado negro. Sin negocio, los traficantes se quedarían sin incentivo para vender. Los consumidores recibirían dosis baratas, de buena calidad, y los que así lo solicitaran, recibirían tratamiento para la desintoxicación. El experimento cardenista duró apenas unos meses: el gobierno de Estados Unidos amenazó al mexicano con suspender la exportación de medicamentos al país. Cuando ahora se habla de abrir formalmente el debate en el Congreso en torno a la despenalización, se debe atender lo que ya se hizo.

En esta guerra hay muchos que pierden (miles de niños huérfanos del conflicto, víctimas colaterales, familiares de los muertos, desaparecidos, traficantes asesinados, encarcelados, heridos,) y pocos, pero muy influyentes, los que ganan mucho: los contratistas de armas, los grandes capos y sus cómplices en el gobierno, agencias como la DEA (que sin la guerra perdería su razón de ser).

¿Cuál es la lógica de la guerra? Si se introducen más policías y al Ejército para perseguir la droga, la retribución por el riesgo crece, aumentan las ganancias. Los narcos ganan con la sangre, y con ellos sus cómplices, las agencias, y de nuevo, los contratistas de armas. Durante el periodo de descanso del que gozó en Almoloya, los negocios de El Chapo no dejaron de crecer.

Según la conocida definición de Fernando Savater, droga es aquella sustancia natural o artificial, que produce tal o cual efecto, y que está prohibida. Qué es y qué no es droga se ha ido modificando con el tiempo. Han habido periodos más liberales que este. La cannabis llegó a nuestras tierras con la Conquista.

Literariamente el primero en mencionar la mariguana en nuestro idioma fue Ramón del Valle Inclán en La pipa de Kif (1919), y uno de los primeros en México fue Francisco Urquiza en Tropa vieja (1943), como nos recuerda Froylán Enciso.

En Sinaloa, de donde es originario Enciso, el cultivo de la amapola tiene más de un siglo. En los años cuarenta la violencia y el dinero de la sierra bajaron y se asentaron en el Valle de Culiacán, donde ambos se urbanizaron y, más tarde, con éxito más que evidente, se valieron de la globalización para extenderse.

En Estados Unidos el sistema prohibicionista ha comenzado a desmontarse. El proceso inició en Washington y Colorado y se irá extendiendo a toda la Unión. En unos años será absurdo seguir manteniendo la prohibición aquí y la despenalización allá. Froylán Enciso propone una organización que demande a Estados Unidos la reparación del daño, determinado por Comisiones de la Verdad que muestren cuál fue el costo que tuvimos que pagar por una injusta guerra que nunca fue nuestra. Hoy parece una idea desorbitada, pero la historia suele acostumbrar dar giros insospechados.

Twitter:@Fernandogr

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