Hay odio… y AMLO intriga hasta en las Fuerzas Armadas
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Hay odio… y AMLO intriga hasta en las Fuerzas Armadas

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Hay odio… y AMLO intriga hasta en las Fuerzas Armadas

07/05/2018
Actualización 07/05/2018 - 8:53

La polarización y el odio que vivimos es el preludio de una larga noche que envolverá al país de concretarse lo que adelantan las encuestas sobre la elección presidencial.

Polarización y odio es lo que ha sembrado durante unos trece años López Obrador y su corte de fanáticos en medios de comunicación y redes sociales.

Eso será México dentro de poco, cuando los artífices de ese clima tengan en sus manos el poder del Estado: escenario de confrontación y odio.

A toda acción corresponde una reacción, y el fin de semana vimos una expresión grotesca en la que Ricardo Alemán juguetea en redes sociales con una desgracia para AMLO.

Esa expresión es condenable, sin ambages ni medias tintas.

Y es también la reacción absurda –e inevitable– a quienes, como Paco Ignacio Taibo II, llaman a fusilar en el Cerro de las Campanas a los “traidores”, es decir a los adversarios del proyecto de López Obrador.

El odio lo empezaron AMLO y sus seguidores como estrategia para alcanzar el poder, y no sabemos dónde va a terminar. Pero en ese sendero obscuro hemos entrado.

A los que ejercemos el derecho a la crítica hacia López Obrador, sus caricaturistas nos pintan como perros con rabia.

A los empresarios, como si fueran marranos y no personas.

Ofrecen matarnos y descuartizarnos. O colgar nuestros cadáveres en el Zócalo capitalino. Todo eso está en redes.

Y López Obrador intriga hasta entre los miembros de las Fuerzas Armadas.

Dice que hay inconformidad en los altos mandos del Ejército. Malestar por el aeropuerto y que altos mandos de la Fuerza Aérea cuelan a los ingenieros de Morena a realizar trabajos subrepticios en Santa Lucía.

Falso. Pura intriga para involucrar a las Fuerzas Armadas en una confabulación contra una medida civil, que es la construcción de un aeropuerto que él rechaza.

Foro TV, con el reportero Santos Mondragón, presentó la siguiente nota, con las dos partes:

Dice López Obrador: “Tenemos ya el anteproyecto porque los militares, los altos mandos de la Fuerza Aérea nos permitieron entrar. Tenemos toda la información. Ellos son muy disciplinados y no pueden hablar, pero saben que es muy irracional lo que están haciendo de construir el aeropuerto nuevo en Texcoco, en el lago de Texcoco”.

Santos Mondragón dice al aire: “La secretaría de la Defensa Nacional, a través del comandante de la Fuerza Aérea, general de división piloto aviador, Miguel Enrique Vallina Osuna, aseguró que no ha recibido solicitudes de visitas u otorgado permisos para realizar estudios en la base aérea militar de Santa Lucía”.

Habla el general Vallina Osuna: “Debió haber pedido una autorización (López Obrador) y también la autorización debió haberse canalizado por este conducto. Tendría que haber tenido yo conocimiento. En esta comandancia no se ha recibido ninguna solicitud de ingreso oficial de alguna persona para hacer entrevistas”.

Santos Mondragón: “López Obrador afirmó que hay descontentos en altos mandos militares de la Fuerza Aérea por el presunto cierre de la base militar de Santa Lucía”.

López Obrador: “Y cerrar la base aérea de Santa Lucía, que es algo que ellos no aceptan. Lo que pasa es que son disciplinados”.

General Vallina Osuna: “No puede haber descontento porque la base aérea nunca se ha dicho que se va a cerrar. Santa Lucía siempre va a funcionar como una base aérea militar, que en este caso quedaría destinada para operaciones del material de vuelo que tenemos, como a la rotativa, llámese a todos los helicópteros que tenemos. Y también como una instalación logística que tenemos, que es muy importante para el país, porque es el corazón estratégico de la nación”.

Ese ha sido el proceder de López Obrador en política: intriga, siembra encono, cizaña. Y lo que se cosecha es odio en México.

Lo ha hecho por más de una década: pobres contra ricos, pobres contra pobres, empresarios contra empresarios, periodistas contra periodistas, dueños de medios de comunicación contra periodistas, trabajadores contra trabajadores, maestros contra maestros.

Ahora, militares contra militares.

Y con todo el poder del Estado para intrigar, ya veremos lo que nos espera si es que gana en julio.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.