Opinión

¿Pa qué darle vueltas?

14 octubre 2016 5:0
 

 

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INE Colima

Uno. Ineptitud y perversión serían los dos calificativos dominantes de la vida política mexicana a partir de que, contra viento y marea, Luis Echeverría asume la Presidencia de la República. Investidura suprema, blanco de la más honda pulsión nacional. Singular mezcla de presidencialismo monárquico con fecha de caducidad (seis años), caciquismo ranchero, fuente de discreta o nada discreta acumulación de capital y soviético culto a la personalidad. El Presidente Timonel. Institución que don Luis desquicia y, a la postre, abarata y degrada. Arranque de lo que hemos llamado, equiparándola a la renal, “insuficiencia presidencial”.

Dos. Una ola de culpabilidad hipócrita marca a los grupos en el poder; una ola de hipócrita catonismo (por Catón el romano, no el columnista) marca a los grupos de oposición. Partidos políticos, ONG’s, “círculo rojo” de los medios. Sin que varíe el objetivo: la cosa pública como botín de poder, Bolsa de Trabajo. Por las buenas o por las malas, desde dentro o en “off” (como cierto teatro en Broadway).

Tres. Se vende, y se compra, la tesis de la “ciudadanización”. Se vende, y se compra, la tesis de los “organismos autónomos”. Como todo es sospecha y suspicacia de dientes para afuera (la cicatriz del mitificado 2 de octubre no se cierra y el “halconazo” de 1971 la ensancha; y vendría la noche nazi de Iguala), se vende y se compra la tesis de la “fiscalización”. De todo lo que huela a gobierno. El conteo de votos, el gasto público, la información, los derechos humanos, vaya, hasta la equidad de género. Nuevo nicho de oportunidades diría un mercadólogo.

Cuatro. ¿Para qué han servido la “ciudadanización” y los “organismos autónomos”? Para inaugurar nuevos espacios de poder, escamoteando la responsabilidad natural de un secretario de Estado, de un legislador, de un juez. ¿Para qué ha servido la “fiscalización”? Para lo mismo. Y las tres tesis muy nuestras, Hora Ciudadana, Para-estatismo y Escrutinio, no sólo han incrementado la alta y mediana burocracia. Lo más grave, han inhibido, cuando no cancelado, el ejerció de la autoridad con su componente, en mayor o menor grado, de la violencia legal y legítima.

Cinco. ¿En verdad sorprende la irrupción de Estados paralelos al Estado Nacional, incluida la soberanía territorial? El Estado Narco en zonas de Tamaulipas y Guerrero. El Estado CENTE en Oaxaca y Chiapas. El Estado Normalista Rural de Michoacán. ¿Qué tiene de extraño que un senador de la república, un funcionario de Comunicaciones y Transportes y un empresario portuario, bajen del cielo y hoyen un islote de corales, antes de hacerse (experimentados marineros) a la Mar?

Seis. ¿Y qué decir del batiburrillo de un Constituyente capitalino que en sentido estricto no lo es, elaborando a sombrerazos una Constitución que en sentido estricto no lo será? ¿Habiéndose desaparecido un Distrito Federal que, al ser sede de los Poderes Federales, lo sigue siendo, y cambiado el nombre de la Ciudad de México por el que ya tenía al dictado de la historia, justamente el de Ciudad de México? Desatada “grilla” de Poderes y Partidos.

Siete. El espacio abandonado por el ejercicio normado de la autoridad, lo ha ocupado la insaciable partidización de la vida pública, traducida en Campaña Electoral Permanente. Por encima de electorado. Por encima de la gestión gubernamental. Por encima de tiempos de pre-campañas y campañas. Por encima del INE y del TRIFE. Por encima de la inteligencia (atentados a la inteligencia lo son las paparruchas y zarandajas de “Cabecita Blanca” López Obrador y de “Skinhead” Anaya, draconianamente impuestas). Lo hemos dicho: el político pos68, jamás se quita el traje de la contienda electoral. Su oficina es casa de campaña

Ocho. Y por si no bastaran instancias para-estatales a porrillo, a cual más de vagarosas, casi buenas para nada, en la corriente de las oleadas hipócritas de culpabilidad y catonismo, sin excluir el mea culpa del primer mandatario del país, nace a la vista de todos una nueva fuente política, presupuestal, burocrática. El Sistema Nacional Anticorrupción. Recuento.

Nueve. La equidad de “ciudadanización” gana 5 posiciones, con una percepción mensual c/u de 100, 000 pesos. Aunque las de “organismos autónomos” y “fiscalización” se la llevan de calle. Al Secretario Ejecutivo del Sistema le tocan 186,000. Más 7 directores de a 98,000 y 17 subdirectores de a 62,000. Más 39 jefes de departamento (38,000) y 82 enlaces (25,000). Un total de 150 puestos, y un presupuesto de 143.7 millones de pesares.

Nueve. Así andamos. Al pairo diría el trío de Alacranes.

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