Opinión

Ovadia Yosef, el sacerdote de la intolerancia


 
Cientos de miles acudieron el lunes al funeral en Jerusalén de Ovadia Yosef, para dar fe de la enorme influencia que ejerció el rabino ultraortodoxo sefardita, y ayudar a explicar al mundo por qué es tan difícil que avancen las negociaciones de paz entre Israel y Palestina.
 
 
Nacido en Bagdad, aunque criado en lo que ahora es el Estado hebreo desde los cuatro años, en la década de 1920, Yosef fue uno de sus constructores y al frente del partido religioso Shas, indispensable en el establecimiento de muchas coaliciones de gobierno, inclinó la balanza hacia un conservadurismo intransigente, opuesto al diálogo regional y que define a Israel como una nación judía, pese al carácter plural y democrático que sus fundadores quisieron darle. Impulsó, detalla The Wall Street Journal, el estudio integrista de la Torá y muchos lo siguieron tan sólo para evadir el servicio militar y vivir del subsidio oficial, especialmente en las colonias de Cisjordania.
 
 
A su lecho de muerte se presentaron Shimon Peres, el expresidente que tuvo la valentía de negociar con los árabes y el beligerante premier Benjamin Netanyahu, quien dijo que “el pueblo judío perdió a uno de los hombres más sabios de su generación”. Sin embargo, Netanyahu parecería una paloma en comparación con la ideología del sacerdote, que en 2010 afirmó que Dios “debería golpear con una plaga a estos palestinos, malvados que odian a Israel”. El mismo primer ministro, ya embarcado en las conversaciones con Mahmud Abbas en Washington, no tuvo más remedio que deslindarse de la invectiva de su socio de gabinete, rechazada por la cancillería norteamericana al encontrarla “profundamente ofensiva”.
 
 
Sirvientes
 
 
Ese mismo año, no obstante, Yosef aseguró que los goyim (gentiles) “sólo nacieron para servirnos. Sin eso, no tienen lugar en el mundo. ¿Para qué se necesitan? Para trabajar. Nosotros nos sentaremos como un effendi (amo o patrón, en árabe) a comer”. Pero no sólo sentenció que “está prohibido ser piadoso con los árabes”, cuya religión “es tan fea como ellos”; también arremetió contra las mujeres (“sólo son útiles para coser”, afirmó) y los homosexuales.
 
 
En Al-Monitor, David Glass, asesor legal del Shas y confidente de Yosef, sostiene en cambio que el rabino tuvo aciertos en sus directrices de política exterior; si bien ordenó que el partido se abstuviera en el Knesset (Parlamento) a la hora de ratificar los Acuerdos de Oslo de 1993 con los palestinos, consideraba que “la paz es preferible a los territorios”, y se opuso al ataque contra Irán que tanto ha buscado lanzar Netanyahu con el argumento del supuesto plan militar atómico de Teherán.
 
 
 
De 77 años, exlegislador y miembro de la Iniciativa de Ginebra, que reconoce las fronteras regionales previas a la guerra de 1967, Glass añadió que tras el deceso de Ovadia Yosef “el Shas seguirá buscando la paz, no se volcará tan fácil hacia su ala derecha y no descartará la opción de moverse hacia su ala izquierda”.