Opinión

¿Otro Frankenstein fiscal?

24 septiembre 2013 5:2

 
Aun cuando fue vendida con un enfoque social, se presentó una reforma que finalmente no fue hacendaria y está a punto de convertirse en una simple miscelánea que ha logrado unificar a todos con su desaprobación.
 
 
Puede entenderse que hayan presentado algunas medidas como “monedas de cambio” a la hora de la negociación; sin embargo, en su forma más profunda, el planteamiento carece de sentido integral y de fundamento para un país que su principal problema al día de hoy es crecer.
 
 
Viene a mi mente inmediatamente la propuesta de Vicente Fox, que los mismos panistas le advertían la imposibilidad de sacarla sin un plan “B”. Recuerdo al presidente en aquella ocasión defendiendo su iniciativa de grabar los alimentos con una argumentación muy a su estilo, diciendo que se lo regresaría a los pobres “copeteado”. El resultado fue una miscelánea aberrante.
 
 
Negociar este tipo de planteamientos es difícil y podemos conceder que el equipo de Enrique Peña Nieto haya puesto algunas “monedas de cambio” para darle juego a los partidos de oposición; empero, hay un riesgo elevado de que termine siendo otra vez un “Frankenstein fiscal” a la hora de la definición por parte de los legisladores.
 
 
Veamos sus alcances.
 
 
1.- El objetivo técnico es reducir la dependencia de las finanzas públicas con el petróleo y particularmente de Pemex, sin embargo esto no se logra al mantenerse la absorción de recursos y la paraestatal sigue atada de manos en sus disposiciones internas.
 
 
2.- El gran problema de la recaudación es la evasión y los cambios sólo responden a cargarle más al contribuyente cautivo.
 
 
3.- Los mayores ingresos que quiere obtener el gobierno están sustentados en impuestos que tienden a ser recesivos y finalmente se trasladaran al consumidor.
 
 
4.- El pago del IVA en la educación privada carece de sentido en un país en donde el gobierno ha sido incapaz de proveerla con la calidad suficiente.
 
 
5.- El seguro de desempleo de un salario mínimo por seis meses, es un paliativo ínfimo a una crisis severa y deja de cubrir al trabajador informal. Del otro lado de la moneda, esto bajará la capacidad de vivienda por medio del Infonavit. Además, el IVA a la compra-ventas de casas habitación encarecerá y limitará a dicho segmento.
 
 
6.- La mayor carga fiscal y las menores deducciones en quienes tienen poder de compra minará la demanda interna.
 
 
7.- Grabar las ganancias de capital dañará a un mercado inmaduro e infinitamente pequeño para el potencial que tiene como instrumento de financiamiento para el aparato productivo.
 
 
8.- Eliminar el régimen simplificado para los pequeños comerciantes afectará a las micro empresas, un sector que se supone apoyarían.
 
 
Pagar más impuestos siempre será impopular; el problema de fondo es el destino de los recursos, con graves ineficiencias en el manejo del erario, dispendios, raterías y el mantenimiento de una estructura obesa.
 
 
La mencionada reforma como paquete tiende a ser recesiva, cuando la intención debería ser impulsar la demanda interna.
 
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