Opinión

Otro año de incertidumbre

 
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Precios del petróleo

En el medio empresarial, en el gubernamental y en el académico, existe consenso de que en el 2016 México enfrentará un entorno complicado, en buena medida por que se prevé que continuarán condiciones adversas en la economía global. Se considera que China, la segunda economía mundial, proseguirá desacelerando su avance, e incluso la de EUA, que no ha logrado consolidar cabalmente su recuperación de la crisis del 2008, podría atenuar su ritmo de crecimiento. El Índice Global de Manufacturas de J.P. Morgan consignó que la actividad manufacturera perdió fuerza al cierre del 2015 en China, India, Rusia, Brasil e Indonesia; en EUA tuvieron “un cierre decepcionante”.

El débil adelanto de las economías volverá a tener un impacto negativo en la demanda de materias primas, con bajas adicionales en sus precios en el 2016, particularmente en los del petróleo; en el presente se registra una sobreoferta de crudo en los mercados por la persistente política de Arabia Saudita, principal exportador de petróleo en el mundo, que produce más de 10 millones de barriles diarios en promedio, de no bajar sus niveles de producción para enfrentar a los productores de gas de lutitas de EUA que le han robado parte de el “pastel petrolero”. Cabe destacar que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), de la cual forma parte Arabia Saudita, alcanzó una cifra máxima histórica de 32,889 miles de barriles diarios en diciembre pasado; para el 2016 se pronostica que varios miembros del cartel, Irak e Irán, principalmente, incrementen sus exportaciones petroleras.

El descenso de las cotizaciones de las materias primas, el fortalecimiento del dólar y la normalización de la política monetaria en EUA, incidirán en las finanzas de países y empresas con pasivos importantes en dólares, lo que significará recortes presupuestales y cancelación o diferimiento de inversiones.

China realizó una nueva devaluación de su moneda al principio de enero a fin de alentar sus envíos externos, en virtud de que el mercado interno, que el gobierno recientemente consideró como estratégico para reactivar a la economía, no ha reaccionado lo suficientemente; la capacidad ociosa de la planta productiva de China es elevada por las cuantiosas inversiones realizadas en la última década, apoyadas de manera significativa por el crédito de los bancos que tienen alrededor de 3.5 trillones de dólares de cartera interna, parte de la misma es incobrable y no se descarta que eventualmente se presente una crisis en el sistema financiero de ese país. Por lo demás, la reciente devaluación del yuan provocó bajas relevantes en los índices accionarios del mundo y devaluaciones de diferentes monedas, causando volatilidad de los mercados. El Secretario de Hacienda de México, Luis Videgaray, expresó que la devaluación del yuan “puede ser el inicio de un ciclo de devaluaciones competitivas en el mundo que provocaría un fenómeno perverso que derivaría en mayor inflación”.

Otros factores que entorpecerán una evolución favorable de la economía global se relacionan con el aumento de los actos terroristas, lidereados por el Estado Islámico en el mundo y su ofensiva militar en Irak y Siria para fortalecer su Califato en esa región, con miras a extenderlo a otras naciones. Las tensiones también se han agravado, en el Medio Oriente con la “guerra de los cuchillos”, que desde octubre pasado, han desatado los palestinos de Cisjordania, Jerusalén Este y de la Franja de Gaza contra la ciudadanía israelí. Asimismo, la situación se ha vuelto explosiva entre Arabia Saudita e Irán, naciones que se disputan la hegemonía del Medio Oriente, a raíz de que el gobierno saudita ejecutó en Riad a un importante clérigo chiita, Nimral-Nimr el 2 de enero del 2016, hecho que reactivó el conflicto histórico no resuelto por más de 13 siglos entre sunitas (Arabia Saudita) y chiitas (Irán).

La respuesta iraní se dejó sentir de inmediato cuando manifestantes incendiaron la embajada de Arabia Saudita en Teherán y su consulado en la ciudad de Mashad. Arabia Saudita rompió relaciones diplomáticas con Irán y suspendió los vuelos entre ambos países; los aliados de Arabia Saudita, Bahreim, Somalia, Djbouti y Sudán, siguieron su ejemplo. Igualmente, los Emiratos Árabes Unidos rebajaron sus cuadros con Irán, Kwait y Qatar retiraron a sus embajadores de Therán.

Los enfrentamientos entre sunitas y chiitas en el Medio Oriente complicarán los esfuerzos para dar fin a las guerras de Siria y Yemen, lo que alentará los flujos de inmigrantes de estos países y de otros más de la región a Europa, a la que arribaron un millón de personas en el 2015 y han creado una crisis humanitaria en ese Continente. Europa también reciente el expansionismo de Rusia con la anexión de Crimea y el apoyo militar y financiero que otorga la población rusófila de Ucrania, para que se independice de esta última.

Por otra parte, los comicios presidenciales que se realizarán este año en EUA, han despertado inquietud por que los tres principales precandidatos de los republicanos, representan a la extrema derecha de esa nación. Alguno de ellos puede alcanzar la presidencia de ese país; y su radicalismo xenófobo y su intransigencia ideológica desplazar a los acuerdos políticos indispensables en la democracia.

El complejo marco que se registra en el mundo, dejó sentir sus efectos en México el año pasado; ciertamente, el PIB solo aumentó 2.5%, frente a una previsión original de 3.0% a 3.5%; el desplome de la mezcla mexicana, cercano a 50.0%, incidió en que el Banco Central utilizara más de 20,000 millones de dólares de sus reservas para amortiguar el “choque” cambiario, que implicó una devaluación del peso con respecto al dólar del orden de 18.0% en el 2015.

Se anticipa que el precio de la mezcla mexicana seguirá deprimido en el 2016; la producción de petróleo podría ser de 2.24 millones de barriles como promedio diario, el nivel más bajo desde 1980, comparado con 2.26 en el 2015; las exportaciones petroleras de 1.09 millones de barriles diarios frente a 1.82 el año pasado Pemex vive una situación muy difícil no solo por el declive de la producción y las exportaciones, también por que su costo de producción promedio de 23 dólares por barril, prácticamente se igualó en enero con el precio de venta del petróleo exportado en los primeros diez días de enero. Adicionalmente arrastra un gigantesco pasivo laboral que asciende a 1.5 billones de pesos y no tiene suficientes reservas para cubrirlo. Igualmente experimenta crecientes mermas por robos de combustibles que se realizan a través de más de 5 mil tomas clandestinas y que el senador Emilio Gamboa, evalúa en 40 mil millones de pesos anuales. Pemex tiene una plantilla excesiva y costosa y una carga fiscal muy onerosa. La ahora denominada empresa productiva del Estado podría enfrentar un desastre en un futuro próximo.

México tiene varios pendientes por resolver para que puedan palparse los frutos de las reformas estructurales, entre los principales, el fortalecimiento del Estado de Derecho, mayor certeza jurídica a la propiedad privada, abatir la corrupción y restaurar la paz social.

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