Opinión

Otra vez todo: el miedo y la solidaridad

 
1
 

 

sismo

Otra vez de mañana, otra vez el mismo día, el mismo mes, el mismo pánico, el mismo terror.

Otra vez como hace 32 años, a levantar piedra por piedra para luchar contra la muerte, para que no se lleve a esas vidas que aún laten abajo, sepultadas en los escombros, pero que aún respiran y su fuerza es la esperanza de que los que escarban frenéticamente con picos y palas y hasta con las manos, las encuentren pronto.

Otra vez el miedo que se desata cuando la tranquilidad de una mañana, con la vida cotidiana desarrollándose en las casas, en los departamentos, en las oficinas, las escuelas, en la calle, se violentamente interrumpida por la implacable danza de la tierra que no avisa, que sólo de repente se pone a bambolearse, a brincar, para provocar un tsunami de angustia, para desnudarnos ante ese denso sentimiento de que se está ante un verdugo invencible, contra el que nada se puede hacer, al que únicamente queda rogarle clemencia.

Ayer, a las 13:14, en medio de los espasmos severos del edificio donde vivo, corrí con mis dos hijas a la puerta de salida, les digo que vayan al estacionamiento interior donde no hay techo, donde una explanada las protegerá, mientras corro al departamento de mi madre -que está junto al mío-, donde la encuentro de pie abrazada a mi cuñada debajo del marco de una puerta. Están aterrorizadas, lloran. Mi madre es mayor y después de una segunda operación de cadera usa andadera, su desplazamiento es lento, no puede huir ante el terremoto. La abrazo y le digo a mi cuñada que corra con mis hijas y ahí me quedo, reviviendo la misma escena del 19 de septiembre de 1985, cuando atrapados en un cuarto piso, sin oportunidad de bajar las escaleras ante el iracundo sismo que todo lo mueve, sólo la abrazo junto a una puerta intentando tranquilizarla, pero únicamente alcanzo el fracaso, no hay manera de espantarle su miedo. 

Ayer, pasado el susto, y después de verificar que los que los que no están en casa, se encuentran bien y a salvo, llenamos mochilas con agua embotellada y me lanzo con mis hijas, caminando, a la colonia Condesa, donde escuchamos en la radio del auto de un vecino que hay edificios derruidos. 

Salimos a la calle, y otra vez, el caos. No hay luz, no hay semáforos, y avenida Patriotismo es ya un largo estacionamiento, la lateral del Viaducto, también. 

Pero, por fortuna, otra vez la solidaridad, esa solidaridad mexicana y chilanga, que ya con experiencia enfrenta el déjà vu. En el cruce de Patriotismo y Viaducto dos hombres anónimos tratan de coordinar el tránsito para que los coches que luchan por pasar la esquina no formen un nudo irresoluble. Con un andar de prisa, como si fuéramos demorados ya a una cita vital, cruzamos Benjamín Franklin y nos adentramos en la Condesa por Tamaulipas. Comenzamos a descubrir los primeros efectos del temblor, de lo menos a lo más: por los aparadores del Fondo de Cultura Económica vemos los libros en el suelo, más adelante edificios cuarteados, la gente confundida abarrota las calles, chocamos con varios al caminar, sorteamos escombros en las banquetas, las sirenas comienzan a penetrar ese miedo que se toca y que envuelve a la ciudad, hasta que llegamos a Ámsterdam, y a una cuadra de distancia, en su cruce con Laredo, vemos esa escena ya conocida: un edifico completamente derribado, aplastado por sí mismo, donde cientos de espontáneos como hormigas se acumulan en los escombros y, formando largas vías humanas, con dos líneas paralelas, de mano a mano se pasan piedra por piedra, en medio de la gritería, en esa anarquía, que, sin embargo, guarda cierto orden.

Otra vez un 19 de septiembre, un terremoto, la muerte que acecha, pero en el centro de toda esa confusión, de ese desconcierto, otra vez la lucha comunitaria por salvar a alguien que no conoces, pero sabes que haría lo mismo, si uno fuera el que espera que lo encuentren con vida.

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

También te puede interesar:
Las razones del CPTM para excluir Pymes de tres ferias
El CPTM no cumple lo acordado con Mipymes turísticas
Revuelta de Mipymes turísticas contra el CPTM