Opinión

Otra vez el mínimo

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[Arturo Monroy/El Financiero] La Comisión de Cambios decidió suspender las subastas de dólares a precio mínimo. 

Se anunció que se unificará el salario mínimo para todo el país. Lo del aumento todavía no se discute, pero me imagino que será un tema de las campañas, y luego hacia fin de año. Vale la pena hacer algunas reflexiones al respecto.

Lo primero es que no sabemos muy bien cuántas personas trabajan en México ni cuánto ganan. La encuesta que realiza Inegi (ENOE) nos dice que el año pasado teníamos prácticamente 50 millones de mexicanos trabajando. Veintiuno de ellos en la formalidad y nueve en un terreno nebuloso que se llama “otras modalidades de informalidad”. Este grupo no es, propiamente hablando, de informales, pero no cuentan con todas las prestaciones, especialmente de seguridad social, y por eso están en esa clasificación. Los informales eran 13.5 millones a los que hay que sumar seis millones de campesinos “informales”, prácticamente de autoconsumo.

En cuando a sus ingresos, el asunto es más complicado, porque el porcentaje de personas que no responden sobre esto en la encuesta ha crecido mucho. En 2005 era el 5.0 por ciento, pero ahora casi llega al 12 por ciento. El incremento ocurre de forma simultánea con la violencia, es decir, de 2008 a 2011, por lo que puede ser que las personas de más ingresos sean las que no responden, lo que explicaría buena parte de la caída en el sector de la población con ingresos mayores a cinco salarios mínimos, que es la categoría de más alto ingreso en la encuesta. Puede ser, pero no lo sabemos.

Si cruzamos estos dos conjuntos de información, resulta que las personas que trabajan en la economía formal tienen ingresos notoriamente superiores. La media (es decir el ingreso que obtiene una persona que está exactamente a la mitad de la distribución) es de tres salarios mínimos. En cambio, este mismo indicador entre los semiinformales es de 1.8, en los informales de 1.7 y en los campesinos de 0.7.

Y acá es en donde está el punto fundamental del salario mínimo. Puesto que la obligatoriedad de este salario sólo puede exigirse en las empresas formales, apenas 21 de los 50 millones de mexicanos obtendrían algún beneficio con un incremento del mismo. Pero a la hora de revisar con más detalle, resulta que serían muchos menos. De los 21 millones de formales, poco más de 17 cotizan en el IMSS (los demás trabajan para gobiernos). Pero resulta que los datos del IMSS indican que sólo 450 mil personas ganan entre uno y dos salarios mínimos, y un tercio de ellos son afiliados voluntarios. En breve, sólo 300 mil personas en México ganan un salario mínimo en empresas formales.

Siendo así, creo que la discusión acerca de subir el mínimo no tiene sentido. Lo mejor sería sustituirlo por algo que se podría llamar salario de referencia (que en los hechos sería el mínimo) que valga el doble del mínimo actual. Eso no debería tener impacto alguno en todos los que hoy ganan de dos salarios mínimos en adelante, y sólo habría que cuidar a esos 450 mil mexicanos. Recuerde, un tercio pagan su seguro voluntariamente (principalmente para poder cotizar las semanas suficientes para su pensión).

Esta medida acabaría con las discusiones inútiles acerca de los defectos del salario mínimo, y haría mucho más evidente que nuestro problema no es ése, sino la informalidad. Porque de golpe tendría usted a todos los informales por debajo del mínimo, y a los campesino en un tercio del mismo. Y a ver entonces qué otra ocurrencia tienen los políticos.

Twitter: @macariomx

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