Opinión

¡Otra casita del Higanavit (infonavit pirrurris)!

Ora resulta que el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, también se hizo de una modesta casita, en Malinalco, Edomex.

¡Ternurita! La casa de Mali fue adquirida a través de Grupo Higa, de Juan Armando Hinojosa Cantú, la misma empresa que construyó y es dueña de la "casa blanca" que está pagando Angélica Rivera en Lomas de Chapultepec.

¡Ahhh!, pero igual que La Gaviota. Como tenía mucha liquidez y sus ahorritos, esperando que le cayera este ofertón, Güicho lo pagó prontito: Higa le dio crédito por $7.5 millones a 18 años; y ya lo pagó, ¡en efe!, al chas-chas… La duda es: si Higa es una constructura, ¿por qué anda de empresa de financiamiento? Que todo fue legal, ¿pero también transparente?

En vez de su nuevo lema, “transformando a México”, el nuevo debe ser: “transando a México”…

Mucho bla, bla, bla. ¡Pa’luego es tarde!

En algunas regiones del país los derechos humanos están en crisis, aseguró el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez.

“Los oprobiosos hechos de Iguala y Tlatlaya no son producto de una generación espontánea; se gestaron paulatinamente desde hace tiempo, y las manifestaciones en calles y plazas son expresión de hartazgo ante la impunidad, de indignación por la complicidad entre algunas autoridades y delincuentes, y de inconformidad ante los abusos de poder y la falta de respuesta de las autoridades a las demandas por un país más justo e incluyente”, dijo.

Frente al presidente Enrique Peña Nieto, el ombudsman nacional lanzó varias interrogantes: -¿Dónde estaban las instituciones de seguridad del Estado que debían prevenir los riesgos y amenazas a la seguridad interior y al orden público? ¿Qué hacían las autoridades competentes de los distintos niveles de gobierno cuando acontecían estos deleznables episodios? ¿Cómo pudimos llegar a tal grado de deterioro social e institucional en esas regiones del país?

“Es urgente –dijo-- la defensa y protección de los derechos humanos y la atención integral a las víctimas.

“Todo el apoyo al ejercicio de la libertad de expresión y de la protesta pacífica, así como la aplicación estricta de la misma a quien ejerza violencia, afectando derechos e intereses de terceros.

“Es obligación de la autoridad dar cauce a las muestras de descontento, escuchar las necesidades expresadas y generar canales o vías adecuadas para responder a ellas efectivamente”, remarcó.

¡Bien por (este) Güicho! Aunque falta ver que no sea pura palabrería, y que la CNDH se porte como debe… Veremos, dijo el ciego…

¿Será que también eso le cansa?

La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (Cmdpdh) realizó una solicitud a la PGR de para poder acceder a la información pública.

Quería conocer los avances de las indagatorias de las violaciones a los derechos humanos en el caso Tlatlaya, Edomex, donde 22 personas fueron ejecutadas por elementos del Ejército Mexicano el pasado 30 de junio.

Así, conocería cuántos dictámenes se han realizado durante la investigación, y obtendría una copia simple de éstos.

Pero ¡oh, oh!, que nomás no se pudo. Se informó que la PGR reservó durante ¡los próximos 12 años! las investigaciones que realiza sobre el caso Tlatlaya…!

Vaya, vaya. Qué bonita forma de lavarse las manos, y más cuando coincidentemente con que tal vez por esas fechas tengamos la organización para ser ¡sede del Mundial de Futbol!, y como lo primero es lo primero, esto nos mantendrá ocupados, orgullosos y mareados con tan importante evento…¡

Brecha generacional

Ernesto Guevara, hijo menor del guerrillero Ernesto Ché Guevara, abrió una agencia de viajes en Cuba que ofrece a su clientela viajes de tres mil dólares en motocicletas Harley-Davidson durante seis días por lugares de la isla.

La agencia se llama La Poderosa Tours, en honor al nombre de la moto en que el Che viajó por toda América del Sur. (Incluso existe la película, Diarios de motocicleta (2004), del director Walter Salles).

¡Fuf!, suspiran, el Checito (hijo del Ché) haciendo bussinness con el sueño del padre, y los hijos de Gabo vendiendo el archivo de éste a una universidad de EU, país que le impidió la entrada por más de 33 años … ¡Como canta El Buki!: ‘¿a dónde vamos a parar?’