Opinión

Ostentoso y austero

 
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Virgilio Andrade.

Gil leyó la entrevista que el enérgico Virgilio Andrade, secretario de la Función Pública, le concedió a Alonso Urrutia de su periódico La Jornada a propósito de la investigación que esa secretaría ha iniciado en los archivos de tres de sus funcionarios acusados de excesos en el uso de viáticos. Resulta que Hilda García se dio un gusto y ordenó en el restaurante Harrods de Londres, que no es la gran cosa, caviar y champaña. ¿Qué le pachó a Hilda?, ¿no sabe que no está el horno para esos bollos? Conclusión: despido fulminante. Adiós, Hilda. Ni aguantan nada en la Función Pública; por un caviarcito y unas copas de champaña, de patitas en la calle.

“En general –afirma el tremendo fiscal de hierro Andrade–, a raíz de esta experiencia, la lección imperante es mantener una política de viáticos que garantice no nada más un ejercicio austero sino que también se eviten ostentaciones”. ¿Se puede ser austero y, al mismo tiempo, ostentoso? En fon, no hagan caso a Gilga a quien las palabras se le hacen de bolas con engrudo. “En lo personal, en materia de austeridad he evitado lo más posible los viajes ostentosos”. Eso de evitar lo más posible suena como que a veces no hay remedio y hay que viajar en primera y cenar en los más lujosos restaurantes de la ciudad que se visita, todo es relativo. Estuvimos en Balthazar de Nueva York y la cena nos salió regalada. ¿Qué son mil 500 dólares?, pagamos con nuestros modestos viáticos.

Virgilio Andrade contestó a pregunta expresa: “el límite de gastos que tienen los funcionarios –450 dólares– no se ha incrementado desde hace nueve años”. No se pongan necios, maestro Andrade, auméntele a esa cifra por lo menos otro tanto. Dice Viryi, el hombre de acero: “siempre en mis cargos públicos he compartido la preocupación por los abusos que se llegasen a cometer (…)”.

Viryi enfrenta un pequeño problema indeleble como la tinta que mancha las camisas blancas para siempre. ¿Alguien podrá creerle una palabra al secretario de la Función Pública después de su investigación de la 'casa blanca' de la señora Angélica Rivera y el presidente Peña Nieto? Mucho se teme Gilga que en materia de transparencia nadie volverá a creer en el fiscal de hierro, el hombre insobornable, el gigante de la honestidad, don Virgilio.

LOVE IS IN THE AIR
En la farándula y en amplias zonas de la vida política nadie entiende nada. Gil leyó con los ojos de plato y plata y vio a la cantante (es un decir) Belinda bajar de un helicóptero del gobierno de Michoacán para acercarse al Papa en el estadio de Morelia, o donde sea que haya sido aquella misa. Al bajar de la aeronave, Belinda se tomó una fotografía con el gobernador Silvano Aureoles. Voy a Michoacán a ver al Papa, el gobernador me ha mandado su helicóptero. ¿Cómo la ven? Sin albur.

¿No puede pagarse Belinda un boleto premier en una línea comercial? ¿No puede Belinda pagar un chofer que la lleve a su destino? Sí puede, pero qué chiste, así no sabe ni a melón; el asunto es que el gobernador te mande traer y te levante en vilo, te ponga dentro del gran helicóptero y a volar. En el amplísimo estudio se oyó un lamento desgarrador: Ay, mis hijoos sinvergüenzas.

LIÓPEZ Y LA CHINGADA
Mientras algunos funcionarios cenan caviar, beben champaña y una cantante (es un decir) vuela en el helicóptero del gobierno de Michoacán para ver a un Papa, Liópez se descosió en Ixtacamaxtitlán, Puebla: “hay que luchar pero ya, no se dejen engañar por el PRI y por el PAN, es la misma mafia. Y no vendan su voto aunque se los lleve la chingada y se queden sin sus 500 pesos, o mil, y la cabrona despensa, el frijol con gorgojo. Ya, a la chingada todo eso”.

Liópez aclaró que las imágenes donde arroja fuego por la boca fueron tomadas por César Yañez, encargado de Comunicación, sin que él, Liópez, se diera cuenta y se disculpó por el lenguaje que usó: “es íntimo y no hay galanterías. Lo pensé y ofrezco disculpas por el lenguaje, pero creo que es más importante compartir el auténtico sentimiento de un mexicano”.

El auténtico sentimiento de un mexicano: vamos a ver de qué lado masca la iguana. Vamos a ponerle calor, culero, y a soltar madrazos.

¿La lectora y el lector creen que Liópez posee una plataforma, un conjunto de ideas? Andan perdidos, la acción, un poco a tontas y a locas, ha sustituido a las ideas desde hace mucho tiempo. Dicho esto sin galanterías. Es que de veras.

La máxima de Clemenceau espetó en el ático de las frases célebres: “Un traidor es un hombre que dejó su partido para afiliarse a otro. Un convertido es un traidor que abandonó su partido para afiliarse al nuestro”.

Gil s’en va

Twitter: @GilGamesX

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