Opinión

Osorio Chong sigue adelante

   
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Se reúne Osorio Chong con gabinete de seguridad y gobernadores en funciones y electos para revisar estrategia de seguridad en el país. (especial)

Con la entrega del IV Informe de Gobierno al Congreso de la Unión, el presidente Enrique Peña Nieto prácticamente ha cumplido también con un ritual que, sin ser el banderazo oficial de salida para elegir a su sucesor, sí forma parte de las reglas no escritas en la política y que, al interior del gabinete presidencial y de la dirigencia del partido en el gobierno, ese acto de rendición de cuentas, adquiere un peculiar significado.

Si hoy fueran las elecciones, según datos de un estudio demoscópico levantado por El Financiero, las preferencias electorales se dividirían en tres personajes: Miguel Ángel Osorio Chong, Margarita Zavala y Andrés Manuel López Obrador, todos con un grado de aceptación arriba de los veinte puntos porcentuales, es decir hay un empate técnico y de continuar esa trayectoria el escenario sería de una elección cerrada y cualquiera de ellos tendría posibilidades de ganar los comicios en 2018.

La reciente encuesta, y otras, señalan que el secretario de Gobernación continúa liderando las preferencias del priismo a pesar de conflictos como los de la CNTE, el combate a la delincuencia organizada, y otros con lo que cotidianamente ha tenido que lidiar desde la dependencia que encabeza en materia de gobernabilidad y seguridad nacional, donde su estilo dialogador, negociador y prudente se ha impuesto al grado de ser considerado por priistas y público en general como el más indicado para enfrentar el proceso que se avecina, al menos eso dicen los sondeos.

Si alguien está atento a lo que señalan las encuestas que dan cuenta de cómo se mueven las preferencias electorales en torno a la sucesión presidencial es precisamente el presidente Enrique Peña Nieto. De hecho ya es del conocimiento público los comentarios que emitió con relación con el resultado de una de ellas, en la que se coloca como puntero al doctor José Narro, secretario de Salud.

En esta lógica por supuesto, no es ajeno para el fiel de la balanza la manera de como se ha mantenido su colaborador durante ya largos meses al frente de las preferencias sobre otros miembros distinguidos del PRI.

Claro está que los hilos se mueven diferente en el PRI. La decisión sólo compete a un hombre que, por supuesto está muy atento al desempeño de sus colaboradores, tanto en el ejercicio de su responsabilidad, como en los propios valores personales, donde la lealtad juega un papel fundamental.

En este juego de intereses, Osorio Chong ha cumplido con creces la tarea encomendada: lidiar con la CNTE, que por supuesto, no es tarea fácil; la prueba está en que de los últimos seis presidentes, nadie había podido restarle fuerza y poder, como se ha hecho en esta administración que, por fin, se le pudo quitar uno de sus bastiones que tenía en Oaxaca, el IEEPO, y se le ha acotado su poder en las tres entidades donde mantienen movilizaciones.

Cuando muchos exigían el uso de la fuerza pública para ponerlos quietos, el titular de la Segob sacó de la chistera su capacidad negociadora, privilegiando el diálogo, pero también el carácter y la fortaleza que exige una tarea de tal envergadura.

El exgobernador hidalguense se mueve entre tierras movedizas y a más de uno de los integrantes del gabinete que se sienten con posibilidades de éxito, les causa escozor la posición que guarda en las encuestas. De allí se explica el fuego amigo que recibe cotidianamente.



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