Opinión

Oscuros procedimientos

    
1
  

    

Trump

De regreso, y con un montón de temas pendientes. Antes podía uno irse de vacaciones con cierta tranquilidad en julio, porque no pasaba nada. Ahora, en las dos semanas en que no nos hemos encontrado, se agolparon los asuntos: Trump, Duarte, Tláhuac, TLCAN, Venezuela y otros que ya traíamos y van creciendo. Empiezo por Trump porque, como desde hace un año, es el hombre más importante del mundo, así sea por malas razones.

En realidad, hay tres temas alrededor de Trump que merecen atención en este momento, y que no son totalmente independientes. El más dramático es el fracaso en el Senado; el más ridículo, el caos en la Casa Blanca; el más grave, la provocación de Corea del Norte a este incapaz.

Como usted sabe, el Partido Republicano nunca quiso el Obamacare. No lo quieren por razones que van desde la intervención excesiva del gobierno en un mercado hasta por falta de solidaridad, pasando por el tema central de ese partido: el costo fiscal. Intentaron bloquear la construcción de ese sistema, al extremo de que Obama tuvo que sacarlo con votos sólo de los demócratas. Y aquí viene el tema relevante: en el senado estadounidense, las leyes realmente no se aprueban con mayoría simple, es decir, 51 de 100 senadores, sino que se requieren 60 votos.

La razón es un procedimiento parlamentario utilizado desde el siglo XIX, el filibusterismo. Puesto que en el Senado de Estados Unidos no existe límite al tiempo que un senador puede tomar la palabra, ni al número de mociones que puede interponer, para evitar que la mayoría aprobase una ley, un senador podía tomar la palabra durante horas, e incluso días. A inicios del siglo XX se reguló este procedimiento para acotarlo. Sesenta senadores pueden impedir que el filibustero actúe. Más todavía, se creó una moción de clausura (cloture), que permite que si 60 senadores la aprueban, la ley se discuta con límites de tiempo: no más de una hora a un senador, no más de 30 para la discusión total, etcétera.

Cuando Obama intentó impulsar su propuesta de salud, logró construir esa mayoría de 60 senadores, con 58 demócratas y dos independientes. Pasaron la clausura, y después el Obamacare. Pero esa gran mayoría demócrata en el Senado se fue erosionando rápidamente, hasta llegar al actual, en el que la mayoría es republicana, con 52 senadores.

Pero con eso no se puede modificar nada, de forma que intentaron utilizar un procedimiento especial, que aquí en México habría interpretado la oposición como una 'chicanada'. El procedimiento se llama 'reconciliación presupuestal', y permite modificar leyes con sólo mayoría simple, siempre y cuando esa modificación permita reducir en al menos mil millones de dólares el presupuesto federal (cifra que debe ser verificada por la Oficina de Presupuesto del Congreso). Ese procedimiento sólo puede utilizarse una vez en cada año fiscal.

La aprobación del procedimiento ocurrió el martes de la semana pasada, con una votación que requirió de la presencia del vicepresidente, que en su papel de jefe del Senado, puede romper los empates a 50 votos, como el que se dio ese martes, con el voto decisivo de John McCain. Dos senadoras republicanas (Collins, de Maine y Murkowski, de Alaska) votaron en contra del procedimiento, y mantuvieron su voto en todas las ocasiones posteriores. El voto a favor de McCain para iniciar el procedimiento lo convirtió en receptor de todo tipo de insultos de parte de demócratas y compañeros de viaje.

El viernes por la madrugada, sin embargo, John McCain votó en contra de la propuesta republicana, de forma que no sólo no pasó la ley, sino que el procedimiento no podrá utilizarse durante el resto del año fiscal (hasta junio). Mañana comentamos las dimensiones de este voto.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Herejía energética
Un mundo feliz
Menos energía