Opinión

¿Oscuro panorama?

 
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Las remesas, el lado positivo en el alza del dólar

La semana pasada de visita por Hermosillo, Sonora, hicimos una reunión con empresarios de Coparmex a la cual asistimos además del IMEF, la Bolsa Mexicana de Valores y representantes de 3 fondos de capital privado.

Me pidieron empezar la reunión, compartiendo la visión del IMEF sobre el futuro económico de México. Empecé diciendo que continuarán las olas de volatilidad financiera. Por otro lado, los resultados del Indicador IMEF manufacturero dejan muy claro que la actividad industrial en México se encuentra en uno de los momentos más débiles de varios meses al registrar 3 meses consecutivos por debajo de los 50 puntos.

El indicador IMEF no manufacturero que si está por arriba de los 50 puntos, es ayudado por la solidez del consumo, pero este crecimiento obedece a circunstancias que no son sostenibles en el largo plazo.

El consumo, que ha sido el motor del crecimiento económico ya por varios meses, se ha visto favorecido por una expansión del crédito bancario de 2 dígitos, pero que difícilmente podrá mantener este ritmo si el resto de la economía no lo acompaña, ya que se pudiera empezar a ver un deterioro de la calidad de la cartera. Esto ya lo señaló la calificadora Moody’s.

Otro factor que ha ayudado al consumo, son las remesas que mandan los mexicanos que radican principalmente en Estados Unidos y que han crecido lento en términos de dólares americanos, pero que cuando le incluimos el efecto de la depreciación cambiaría, presentan incrementos en pesos del 17% contra el año pasado. Esta situación le ofrece a las familias receptoras una capacidad de compra más alta. Tampoco parece ser un tema sostenible.

Sobre las finanzas públicas, no podemos negar el impacto que la caída en el precio del petróleo ha generado, además de que ya alcanzamos niveles de deuda pública que no permiten continuar creciendo el endeudamiento. Esto lo han entendido nuestras autoridades financieras que han tenido que llevar a cabo recortes importantes. El próximo año, seguramente veremos un presupuesto mucho más austero que permita reducir el déficit fiscal y no crecer la deuda. Es lo responsable, pero afecta el crecimiento económico.

Banco de México ha tenido que subir la tasa de política monetaria en 100 bps para evitar la salida de flujos del extranjero. También es lo correcto, pero tampoco ayuda al crecimiento económico.

Al terminar mi presentación, una empresaria sonorense me preguntó “¿alguna buena noticia en el panorama?”.

La respuesta estaba en la misma reunión.

Tenemos mucho dinero disponible para invertir por parte de los fondos de capital privado y de los inversionistas institucionales a través del mercado de valores. México cuenta con una banca sólida, bien capitalizada y con bajos niveles de cartera vencida. ¿Qué hace falta? Romper paradigmas, evolucionar la cultura empresarial mexicana para fomentar una mayor institucionalización de las empresas, a fin de que puedan recibir más dinero, crecer más rápido, ser sustentables y apoyar el crecimiento económico.

El entorno internacional no lo podemos controlar, el gasto público definitivamente irá a la baja, al igual que el crecimiento global. Lo que sí podemos hacer es preparar a nuestras empresas de mejor forma, apoyarnos no sólo en los recursos, sino en la ayuda de los expertos para mejorar la productividad y construir compañías más competitivas.

Aprovechemos las oportunidades, hagamos nuestra tarea y apostemos a la institucionalización, para asegurar que no obstante la adversidad, estamos construyendo un futuro, con más claros que oscuros.

El autor es presidente del Consejo Directivo Nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

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