Opinión

Oposición, sólo en la tribuna

 
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El sainete del exfiscal electoral genera duda sobre la fortaleza, convicciones y eficacia del Frente Ciudadano por México para actuar como contrapeso del poder presidencial y para que sea creíble su promesa de representar una opción de cambio para 2018. Ante la remoción cuestionable y aún no aclarada del exfiscal electoral, senadores del PAN, PRD y otros partidos tomaron la tribuna y convocaron a objetar la destitución para reinstalar a Santiago Nieto. Amenazaron con detener la aprobación de la Ley de Ingresos hasta que “se resuelva la crisis de la FEPADE”.

Sin embargo, en el transcurso de unos días se desmoronó la promesa de objetar la destitución y restituir al exfiscal. Primero, salvo Morena, los otros partidos de oposición se retractaron de suspender la aprobación de la Ley de Ingresos. Aunque el coordinador del PRD en el Senado, Luis Sánchez, había dicho que se suspendería la sesión de la Comisión de Hacienda “hasta que entiendan que no pueden actuar de esta manera”, luego dijeron que no querían afectar la reconstrucción de zonas afectadas por los sismos.

La Ley de Ingresos se aprobó en el Senado el 27 de octubre con 90 votos a favor del PRI, Verde y la mayoría de legisladores del PAN y del PRD. Sólo hubo 29 votos en contra.

Luego trastabillaron sobre el método para objetar la remoción: que si en la Comisión de Justicia o en el pleno, que si voto cerrado o abierto. Ante la falta de acuerdos, los coordinadores de oposición se ausentaron de las reuniones de la Junta de Coordinación Política, con lo cual pasaron días cruciales para amarrar la comparecencia del procurador y del exfiscal.

Luego de forma inexplicable el exfiscal tiró la toalla aduciendo que no quería polarizar más el ambiente político del Senado y que no había condiciones para su regreso a la FEPADE, pues no quería ser “motivo de confrontación política”.

No obstante, el lunes 30 de octubre hubo un guiño de esperanza.

Los senadores de oposición dijeron que continuarían la objeción aunque Santiago Nieto hubiese declinado. La noticia era magnífica.

En mi artículo de la semana pasada en este espacio escribí que era muy buena noticia que el Senado continuara con el procedimiento al margen de que el exfiscal se hubiera retirado. Aun si se ratificase la destitución, el Senado habría ejercido un verdadero contrapeso frente al Presidente de la República y de protección de la autonomía de las instituciones.

Pero al día siguiente, de manera silenciosa y sin explicación alguna, los senadores valientes de la semana previa mataron el proceso de objeción al aprobar un puente vacacional hasta hoy, 7 de noviembre. Durante sus vacaciones expiraron los 10 días hábiles para que se pudiera objetar la destitución. ¿Por qué cedieron? ¿Hubo alguna negociación tras bambalinas? ¿Fue por el presupuesto 2018?

En todo este embrollo llama la atención el bajo perfil del presidente del PAN. Se hubiera esperado una posición más activa y contundente dado que él fue el campeón para evitar que el procurador Raúl Cervantes se convirtiera en el primer fiscal general de la República. Tan importante es nombrar a alguien inconveniente como remover a alguien que está haciendo su trabajo correctamente; porque su lucha en contra del “fiscal carnal” –se entiende– era para garantizar la independencia de la procuración de justicia. En esa lucha por la independencia, la objeción del Senado era clave para fortalecer a la FEPADE.

El debilitamiento de los partidos de oposición es una de las causas del naufragio del funcionamiento de las instituciones democráticas en México y una razón de la proliferación de la corrupción política. Cuando un partido de oposición no asume su rol de contrapeso real –e incluso de acosador del gobierno en turno– cesa su razón de existir y se convierte en cómplice. No sólo atañe al PAN y al PRD en el plano nacional; también ha sido el caso del PRI en algunas entidades donde ha sido oposición (por ejemplo, en Puebla). Por eso genera duda la promesa del Frente Ciudadano por México de que ellos sí serán un dique para combatir la corrupción del PRI y hacer un cambio real en la política nacional.

¿Dónde estaban PAN y PRD cuando estalló el escándalo de la casa blanca? ¿Por qué no alzaron la mano cuando a lo largo de varios años la Auditoría Superior de la Federación señaló que las cuentas públicas de Javier Duarte en Veracruz presentaban irregularidades? ¿Por qué votaron a favor de Raúl Cervantes como procurador general de la República –sabiendo que se podría convertir en primer fiscal general– y luego se desdijeron?

Creo que el Frente Ciudadano por México puede ser una opción muy atractiva de cara a la elección presidencial de 2018. Creo que resuelve el dilema de muchos electores que están hartos de la corrupción y quieren castigar al PR, pero que les da miedo que gane López Obrador. El Frente puede ser muy competitivo y ganar la Presidencia. Pero debe dar cuenta de sus inconsistencias y de que, al menos hasta ahora, muestra falta de convicciones o de carácter para actuar verdaderamente como una fuerza opositora.

La democracia mexicana requiere partidos reales de oposición, no sólo discursos desde la tribuna del Congreso.

Twitter: @LCUgalde

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