Opinión

Oposición sin fuerzas básicas

 
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PAN y PRD analizan alianzas para el 2016

Esto es lo que no entiendo sobre las alianzas PAN-PRD: su obsesión es terminar con la hegemonía del PRI o impedir que ese partido regrese al poder después de haberlo derrotado. Sin embargo, insisten en hacerlo con candidatos de origen priista.

La falta de confianza en los cuadros formados en sus “fuerzas básicas” es sintomática de un problema mayor en el país. Los principales partidos de oposición carecen de personajes competitivos en la arena electoral que representen una ideología y un plan de gobierno consistentes con los principios y programas partidistas. Al concentrar sus esfuerzos en los resultados electorales han olvidado la preeminencia del buen gobierno y de una agenda, al menos mínima, que distinga a sus partidos del resto.

La negligencia de los panistas y perredistas para formar nuevos cuadros, competitivos electoralmente ahí donde son oposición, es mucho más sorprendente en el contexto democrático que han gozado
–aunque sea parcialmente– desde la década de los 90. Esa ausencia de trabajo en sus “fuerzas básicas” ha generado oposiciones débiles en el ámbito local, rehenes de políticos oportunistas muchas veces cooptados por el partido del gobierno en turno lo que los descalifica para fiscalizar las acciones del Ejecutivo local ya sea desde las dirigencias de los partidos o desde la tribuna legislativa.

No es sorprendente que los partidos en su conjunto sean de las instituciones que generan menos confianza en el país. Tampoco que el resultado de las candidaturas sin partido en 2015 haya provocado reacciones en cadena en algunas legislaturas de los estados, conscientes de que el mayor riesgo que puede enfrentar un sistema de partidos desprestigiado lo representen actores que se asuman como ajenos al mismo sistema. El castigo mayor lo asumen los ciudadanos, que en democracia han gozado de la ampliación de algunas libertades, pero sólo en contadas ocasiones de mejores gobiernos.

Twitter: @gustavo_gilr

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