Opinión

Opinión: Las personas no sobornan, las multinacionales sí

En el caso Hewlett-Packard y las investigaciones de soborno actuó la “inmaculada corrupción”; pese a las multas por los presuntos actos de corrupción en México y otros países, no hay una ninguna persona señalada, escribe Jonathan Weil, de Bloomberg.
Jonathan Weil / Bloomberg
09 abril 2014 23:16 Última actualización 09 abril 2014 23:16
HP

(Bloomberg)

Hoy el pueblo estadounidense aprendió una importante lección acerca del soborno. Puede ocurrir por sí sola. Incluso hay un nombre para esto: la inmaculada corrupción. Las personas no sobornan, las empresas sí.

Esto explica por qué Hewlett-Packard, aunque no hay individuos acusados de nada, está pagando 108 millones de dólares en el extranjero para resolver investigaciones de soborno realizadas por el Departamento de Justicia y la Comisión de Bolsa y Valores. Ninguna persona hizo nada malo (o al menos ninguna cuyo nombre sepamos). Lo hizo Hewlet-Packard sola.

Otra lección importante que nuestro gobierno nos enseñó hoy es que Rusia es corrupta. ¿Quién lo hubiera imaginado? Igual México y Polonia.

Estados Unidos tiene leyes que prohíben a las compañías pagar a funcionarios gubernamentales de otros países para ganar negocios. Podemos presumir que Hewlett-Packard razonó que los sobornos eran necesarios porque la calidad de sus impresoras, computadoras y servicios técnicos eran tan inferiores que era la única manera en que podían venderlos. Y yo me solidarizo completamente.

Usted incluso podría hacer un argumento semicoherente de que Hewlett-Packard tenía el deber de tratar de salirse con la suya quebrando estas leyes en aras de maximizar el valor para los accionistas.

En 2000, cuando fue realizado el primer soborno inmaculadamente concebido, el Departamento de Justicia, la Comisión de Valores de Estados Unidos difícilmente hicieron cumplir la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero. Pero luego comenzaron a hacerla cumplir de nuevo. Así se volvió de nuevo ilegal sobornar a funcionarios corruptos del gobierno en Rusia, Polonia y México. Hewlett-Packard se encontró a sí misma en el lado equivocado de la delgada línea azul.

A decir verdad, el mayor error de la compañía fue no ser un banco. Ni el Departamento de Justicia ni la Comisión de Valores han empleado la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero contra un banco.

¿Qué tan grave fue la conducta en este caso? Los sobornos a los funcionarios de gobierno en Polonia ayudaron a Hewlett-Packard a ganar un contrato con la agencia nacional de policía polaca. En Rusia, los funcionarios ayudaron a Hewlett-Packard a conservar un contrato con la oficina del fiscal federal. Esto es tan malo que acaba siendo bueno. Si vas a sobornar a alguien para obtener un contrato gubernamental, que sea a los policías.

Así que ahora Hewlett-Packard va a través de la costumbre del no remordimiento. La filial rusa de la compañía acordó declararse culpable de cargos criminales en una corte federal en California. Su unidad polaca consiguió un acuerdo de enjuiciamiento diferido. Y su sucursal mexicana obtuvo un acuerdo de no acusación. Así que esta filial debería tener cuidado, porque si es atrapada quebrando la ley otra vez, podría sufrir un castigo más severo, como el que su prima polaca obtuvo.

¿Y las personas que realizaron los sobornos? Bueno, ésa es la mejor parte: no hubo ninguna. Porque si la hubiera, entonces la Comisión de Valores y el Departamento de Justicia seguramente habrían presentado algún tipo de reclamo en su contra. De esta manera, todos son más felices. Hewlett-Packard paga su peaje sin tener a nadie metido en problemas con la ley. Los abogados del gobierno mejoran sus cuotas de casos. Y los “grandes”abogados de Hewlett-Packard pueden presumir que son héroes.

Se ha hecho justicia.