Opinión

Operación rescate... del Pacto


 
Si la posposición de la reforma financiera es muestra de saber rectificar, es un signo favorable.
 
No hay punto de comparación. Era mucho más importante asegurar que el Pacto mantuviera su vigencia a que la reforma financiera, que ya se conoce en su mayor parte, se presentara en la víspera de la Convención Bancaria.
 
El oficio político de Enrique Peña Nieto y sus asesores se hizo notar de nueva cuenta, y corrigió un visible error.
 
Le recuerdo algunos hechos clave. El 18 de abril, la dirigencia nacional del PAN denunció, vía audios y videos, la existencia de una red ilegal de promoción del voto a favor del PRI en Veracruz, mediante el uso de recursos estatales, así como de fondos de Oportunidades.
 
El 20 de abril, durante una gira por Chiapas, el presidente Peña Nieto pidió a la secretaria de Desarrollo Social resistir presiones:
 
"Rosario, no te preocupes. Hay que aguantar, porque han empezado las críticas, han empezado las descalificaciones de aquellos a quienes ocupa y preocupa la política y las elecciones."
 
No sabemos si las frases pronunciadas por el presidente fueron una reacción espontánea a las críticas a Robles o fueron calculadas políticamente. Si fue lo segundo, resultó uno de los mayores errores cometidos en el actual gobierno.
 
Un dirigente del PAN cuestionado internamente, como es el caso de Gustavo Madero, no podía simplemente dejar pasar la afirmación presidencial. Le hubiera costado probablemente la dirigencia del partido.
 
La reacción que tuvo el pasado lunes fue excluirse de los eventos públicos del Pacto, como la presentación de la reforma financiera, que iba a ser el día de ayer.
 
Pero el asunto se agravó cuando Jesús Zambrano dejó saber que él haría lo mismo, por lo menos en la presentación de ayer.
 
Las alarmas sonaron en Hacienda y Gobernación, y se operó de manera inmediata para tratar de remediar el daño hecho.
 
Le comenté ayer que el gobierno vivirá entre la presión derivada de la alianza con la oposición en el Pacto y las tendencias más primitivas que surgen de la cultura política priista, que ve natural el uso de los recursos públicos para apoyar procesos electorales.
 
Si el presidente hubiera dado entrada en el discurso a la denuncia de los opositores y dicho que se iba a investigar y castigar si se violentaba la ley electoral, la reacción hubiera sido diferente.
 
El reflejo inmediato ha sido quitar reflectores a la reforma financiera, pues sin el respaldo del Pacto quedaría más débil. Pero, sobre todo, la intención fue no agudizar el conflicto.
 
No es frecuente en política encontrar a un gobierno que reconozca -así sea implícitamente- que se equivocó y que intente rectificar.
 
Veremos si este propósito de conciliación llega hasta el punto de castigar a quienes son responsables de la red denunciada.
 
Respecto a la reforma financiera, no hay cambio sustantivo entre presentarla esta semana al Congreso o después del Primero de Mayo.
 
No estaba previsto que se discutiera en este periodo de sesiones. Simplemente había la oportunidad de presentarla antes de la Convención de los banqueros.
 
Ni modo. Ya no se pudo, pero eso será un daño colateral relativamente menor en el propósito de rescatar el Pacto.
 
El gobierno sabe perfectamente que un choque con el PAN y el PRD haría mucho más complicado el proceso legislativo para las reformas hacendaria y energética, dos de las más trascendentes que se tienen programadas.
 
No sé si se vaya a ir ahora del gabinete Rosario Robles, pero lo que es un hecho es que tiene su tiempo contado.
 
Ante el riesgo que se enfrentó -la ruptura del Pacto- su exclusión de la Sedesol sería un costo relativamente menor, y tenga la certeza de que en aras del proyecto, es una pieza sacrificable.
 
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx