Opinión

On Kawara

 

“Time is change; we measure its passing by how much things alter”: 
Nadine Gordimer.

Dos grandes artistas contemporáneos fallecieron esta semana: On Kawara y Cy Twombly. Sus obras fueron determinantes para el desarrollo de las prácticas artísticas. Aunque totalmente disímiles en su producción, coincidían, curiosamente, en su relación apartada y distante con el mundo del arte.

El pasado 10 de julio, a los 29,805 días --porque así llevaba la cuenta de su vida, en días no en años-- murió On Kawara. No existe una fotografía de él, no dio jamás entrevistas, nunca fue a las inauguraciones de sus propias exposiciones, algo inexplicable en estos tiempos de sobreexposición mediática. No era fácil llegar a conocerlo en persona.

Fue justamente esa postura la que le dio a su obra congruencia y contundencia para presentar, con su limpio lenguaje, la compleja experiencia humana del tiempo.

On Kawara no habló nunca en público de su trabajo, el cual siempre se le vinculó con el arte conceptual por el manejo casi filosófico del paso del tiempo como práctica artística. Sus pinturas de fechas, Today series, tal vez son las piezas más conocidas del artista japonés; las comenzó el 4 de enero de 1966 y, a partir de ese día, hizo una pintura diaria. Varían de tamaño y color, pero todas llevan en letra gruesa y al centro la fecha en que fueron realizadas.

El sistema que On Kawara se autoimpuso para trabajar esta serie, le requería terminar la pieza antes de la medianoche, si no lo lograba, era destruida. Una vez terminada la pintura, era guardada en una caja de cartón que contenía una nota de algún periódico del mismo día y se registraba lugar y fecha de realización con el idioma de la región en donde se encontraba, pues a On Kawara le gustaba mucho viajar.

Muy pocos saben de las visitas de On Kawara a nuestro país, por ejemplo, durante octubre de 1968, junto con su esposa. La pintura con fecha Oct. 2,1968, la realizó en la ciudad de México.

Sus postales, I Got Up series, que mandaba desde distintos lugares del mundo a sus amigos donde sólo escribía "Me levanté" y la hora. Recortes de periódicos, I Read series. Los mapas de lugares que había visitado y a las personas que había conocido, I Met, I Went. Los telegramas con la única frase I’m Still Alive, práctica que la llevó a su cuenta de Twitter. La épica pieza One Million Years, que consta de veinte tomos empastados que documentan la marcha del tiempo, no con crónicas históricas y anécdotas, sino sólo apuntando los años: los diez tomos One Million Years (Past) enumeran del 998,031 a.C. a 1969 de nuestra era.

El arte de On Kawara va más allá de lo conceptual: no sólo aborda la idea de tiempo valiéndose de las unidades de medida creada por el hombre (días, años, siglos...), hace de su propia existencia en el mundo la prueba evidente del transcurrir del tiempo. Entre el documento, el registro y la evidencia. On Kawara delata y señala cómo nuestra experiencia histórica está a veces rebasada, otras reducida, a la ineludible marcha del tiempo.