Opinión

Omisiones de Estado

El sábado las autoridades federales y oaxaqueñas permitieron que maestros de la CNTE inutilizaran el aeropuerto de la capital estatal y de Huatulco, donde prestadores de servicios desalojaron con palos y piedras a los maestros.

De esa manera se dio un enfrentamiento entre civiles, por negligencia del Estado.

Surgió, además, el Consejo para la Defensa de Huatulco (Codehu), “para garantizar la soberanía territorial, la paz, el orden, la actividad económica y la unidad de Huatulco.

Esas son tareas que le corresponden al Estado, al local y al federal, pero ante los vacíos que éste genera son los pobladores los que tienen que organizarse y defender esos valores esenciales de la vida en libertad: paz, orden, soberanía territorial.

No puede ser que a las personas que viven de la actividad turística en Huatulco, que son casi todos, un grupo de maestros les cierren el acceso a la llegada de visitantes y pongan en riesgo su sustento.

Cuando el gobierno permite ese atropello y deja que sean los ciudadanos los que defiendan la ley con sus propias manos, está abdicando de su función fundamental.

Un gobierno omiso fomenta la cultura de la impunidad, y es lo que ocurre en estados como Oaxaca y Guerrero.

A los truhanes de izquierda se les permite delinquir y son premiados con jugosas partidas presupuestales, y a los “malos” cercanos al gobierno se les persigue o encarcela, como a Elba Esther Gordillo.

Ahí está el mejor ejemplo de una justicia dispareja: cuando el gobierno apresó a Gordillo, ¿por qué no hizo lo mismo con los dirigentes de la CETEG guerrerense, que también tienen órdenes de aprehensión?

Por alguna extraña razón, a los miembros de la CNTE en Oaxaca se les permite tomar el aeropuerto casi por un día completo, pintarrajear las pistas y retener a los pasajeros que ni siquiera podían tener acceso a sus maletas.

Diecisiete vuelos fueron cancelados porque los maestros de la CNTE decidieron que había que tomar el aeropuerto pues no les gusta la reforma educativa. Y nadie hace nada. Bueno, sí, les pusieron una mesa de diálogo y atendieron sus demandas.

A los adversarios, impunidad y gracia. A los cercanos, desdén o cárcel.
En la capital oaxaqueña los miembros de la CNTE también bloquearon la central de autobuses y una serie de gasolineras. Todos son establecimientos privados. Y los pararon, concretamente, porque no quieren que les pague la Federación, sino que les siga pagando la Secretaría de Educación estatal.

No quieren que les pague la Federación, como establece la reforma educativa, porque los cheques llegan para los trabajadores empadronados, es decir los existentes. La Secretaría de Educación del estado (IEPO) está controlada por la sección 22 de la CNTE, que paga de manera indiscriminada a profesores en activo, comisionados y aviadores.

Por supuesto que se enojan al perder el control del pago de nóminas, y toman aeropuertos, perjudican a terceros y obtienen lo que quieren. Sí, lo que quieren, porque el gobierno estatal ya se comprometió a pagarles a los que no vengan en la lista de cheques de la Federación.

Es decir, el gobierno federal permite que se tomen aeropuertos y propicia el enfrentamiento entre civiles, y el gobierno estatal reparte cheques a los que no están dados de alta como trabajadores en activo.

Son omisiones de Estado que fomentan la impunidad.

Twitter:
 @PabloHiriart