Opinión

Oleg Tyagnybok: surge amenaza neonazi en Kiev

Sin hacer una defensa del presidente Viktor Yanukovich, quien ha exhibido gran torpeza para manejar la crisis en Kiev, en días pasados señalábamos que el trío de líderes opositores que buscan derrocarlo –Vitali Klitschko, Arseniy Yatsenyuk y Oleg Tyagnybok– también resulta impresentable y en especial, el último personaje, jefe de la Unión de Todos los Ucranianos “Svoboda” (Libertad), que intenta disimular ante la opinión mundial sus impecables credenciales neonazis.

En los últimos días, varios medios han reconocido que el auge de los ultraderechistas en la exrepública soviética, como en Hungría, Grecia, Rumania y otros países del viejo continente, entraña a largo plazo una amenaza tan terrible como su ingreso, en la óptica de Washington y Bruselas, a la Unión Euroasiática que impulsa el presidente ruso,

Vladimir Putin. Hasta Time, que simpatiza abiertamente con la “revolución”, critica al exboxeador Klitschko por impedir que Causa Común, “una de las doce organizaciones oscuras que compiten por la propia dirección del levantamiento”, tomara el domingo con lujo de violencia el Ministerio de Justicia en la capital.

El semanario norteamericano explica a continuación que el cabecilla de Causa Común, Oleksandr Danylyuk, “elocuente abogado de pelo corto”, ya con tres capturas de edificios federales en su haber, no se anda por las ramas para exigir la “inmediata e incondicional capitulación del Estado”, con el mismo discurso de hooligans, golpeadores lumpen y los afgantsy o veteranos del conflicto en Afganistán.

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Nada diferente, sin embargo, del Tyagnybok que en 1991 empezó su carrera política en el extremista Partido Nacional-Social, antes de sumarse al bloque Nuestra Ucrania del fallido mandatario Viktor Yushchenko, víctima de un fraude electoral de Yanukovich y de un envenenamiento probablemente ordenado por el Kremlin, que están en la raíz de los problemas actuales. Como parlamentario, sus iniciativas han sido recurrentes: descartar al ruso como segundo idioma oficial, purgar a la antigua burocracia comunista y reivindicar la memoria de Stepan Bandera, el rebelde antisoviético que se unió a los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

Tyagnybok fue expulsado de su fracción legislativa en 2004 por afirmar que los nostálgicos de Bandera “son a quienes más teme la mafia moscovita y judía en el gobierno”, pero ya había reunido fuerza suficiente para emprender su propio camino. Aunque en 2010 no logró el dos por ciento de la votación presidencial, tiene una base que se nutre en los resentimientos históricos y el deseo ciego de “entrar” a la Unión Europea de los nacionalistas. Considera a Rusia el mayor peligro, se define como alternativa al “imperialismo” y el “globalismo” y quiere transformar a Ucrania en una potencia nuclear. Con “demócratas” de ese tipo, la OTAN debería revisar su estrategia de balcanización.