Opinión

Ojalá otros empresarios fueran como Ernesto

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Ernesto Hernández

General Motors está desatada en México. Qué bueno. Sus constantes anuncios de inversión, sus proyecciones y, sobre todo, la transferencia de recursos de producción activos de sus plantas globales hacia las mexicanas hacen que se esté constituyendo durante 2015 como una de las estrellas corporativas que necesitamos con urgencia para potenciar el desarrollo del país. Detengámonos un instante a pensar el significado de lo que anuncia día con día: elige a México por encima de otras naciones para producir vehículos de alta venta. Confía en el país.

Esta semana supimos que la inversión de 350 millones de dólares que GM destinará al estado de Coahuila será para producir el famoso vehículo Cruze, que tradicionalmente se importaba de Corea. Reuters reportó que GM ha enfrentado ciertas tensiones con sus trabajadores en aquel país y que incluso se está disminuyendo la producción de vehículos en aquellas plantas por la reducción de las exportaciones a Europa. En México GM vendió poco menos de siete mil 900 vehículos Cruze.

El Cruze es un vehículo de buena aceptación entre el público. Su precio típico inicia en los 251 mil pesos. Es el sedán de elección que tiene un espacio competitivo relevante en su categoría. Su motor de 1.8 litros y cuatro cilindros rinde 15.60 kms. por litro de combustible. Es un auto que se fabrica en más de una decena de plantas de GM por el mundo
–incluida Australia–, aunque la más importante es la de Ohio, en Estados Unidos. La buena noticia para México es que el Cruze que se fabricará aquí será uno completamente rediseñado, de nueva generación.

GM empezó con el pie derecho 2015. Sus ventas domésticas entre enero y febrero se dispararon casi 18 por ciento, prácticamente a la par del crecimiento de toda la industria, que está vigorosa. No obstante, la competencia japonesa se encuentra en una dinámica muy intensa, con firmas como Nissan creciendo 25 por ciento o Toyota cerca de 27 por ciento.

Hace unos días GM anunció una inversión de 87 millones de dólares en San Luis Potosí, para una planta de estampado. Días antes la firma abrió dos complejos de producción de motores en el Estado de México con una inversión mayor a 751 millones de dólares. Todas estas inversiones son parte de un plan de inversión maestro dado a conocer hace tiempo y cuya pieza central es Ernesto Hernández, uno de los directores generales más activos que hay en este momento en el escenario corporativo nacional. Ojalá los empresarios mexicanos le imitaran.

A la industria automotriz no hay que esperarla (como a la energética); ni hay que regularla (como a la de telecomunicaciones); ni hay que aceitarla (como a la de servicios financieros). Simplemente hay que cuidarla.

Twitter: @SOYCarlosMota

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