Opinión

Oficinas suman oferta, pero ajustan demanda

 
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Los carriles centrales de Paseo de la Reforma serán cerrados a partir del jueves para instalar el escenario para el concierto de Carlos Santana. (Archivo/Cuartoscuro)

Las nuevas construcciones de edificios corporativos son la constante en segmento del mercado, pero las tasas de disponibilidad evidencian los efectos de esta etapa del ciclo inmobiliario: marcado por el efecto cambiario, la participación de nuevos sectores en una cada vez más débil economía.

En ambos extremos de las características que se viven en estos días, se ven cautela y optimismo. En un lado destacan los nuevos proyectos: 16 este año, 32 en 2017 y 4 en 2018. Y del otro una tasa de disponibilidad que ronda un 14%, aunque viene registrando un aumento los últimos cinco trimestres ante el peor registro de ocupación el último trienio.

Sin caer en polarizaciones, es un hecho que lo alcanzado en los primeros meses del año proyecta la manera en que proyectos de grandes superficies se construye en los corredores Norte y Reforma. En ambos corredores se ubica 40 por ciento de los 1.5 millones de metros cuadrados registrados en la metrópoli, además lo que aportarán otros corredores como Santa Fe, Insurgentes y Polanco.

Las construcciones que se observan puntos de la ciudad como los corredores Norte, Reforma y Polanco importan, dado que concentran 65 por ciento de la oferta de edificios terminados hasta junio pasado, según la firma JLL, que preside Pedro Azcué. En el mismo sentido, la demanda de espacios corporativos que en ese período llegó a 491 mil 903 metros cuadrados se generó en esos mercados, además de lo generado por Insurgentes y Perisur.

Lo cierto es que las distintas perspectivas de mercado que se discuten en la industria se dirigen hacia la tasa de desocupación, que históricamente ha sido muestra de lo que la actividad corporativa puede generar. Después de la última crisis financiera, expertos pronosticaron tiempos complicados cuando la oferta nueva se mantuvo y el mercado absorbió volúmenes inesperados en 2012, 2013, 2014 y 2015.

En promedio, hasta junio el mercado mostraba una tasa de desocupación promedio de 14 por ciento, dos puntos arriba de lo registrado en 2011, pero con un ritmo de nueva oferta de casi el doble.

Es decir, con 1.2 millones de metros que entrarán al mercado, los precios han comenzado a perder el ritmo de aumento de los últimos tiempos.

Esta situación ha hecho, como en el pasado, que los propietarios de inmuebles ubicados en corredores relevantes, estén ajustando los precios de salida y los niveles al cierre de contratos. Tampoco se puede ignorar que éste negocio, es uno de estómago y un distintivo talento de negociación.

Por delante están condiciones distintas a otros tiempos, pero incluso pese a la participación de las FIBRAS (Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces), la edificación de bienes raíces corporativos sigue siendo un negocio poco apalancado, hecho que le mantiene alejado del impacto que tendrían en otros con nivel mayor de deuda, ante cambios en los principales indicadores económicos.

Así las cosas, la segunda mitad del año podría arrojar como lo ha sido los últimos años operaciones estratégicas que pongan equilibrio en una balanza que por el momento ha perdido -aunque ligeramente- el ritmo de los últimos 4 años.

Twitter:@claudiaolguinmx

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