Opinión

Odebrecht, ¿más de lo mismo?

   
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ME Lozoya. (Especial)

No acababa de salir la pestilencia de esa fosa séptica que es la SCT, y ya estamos metidos en un caso de corrupción del gobierno mexicano a nivel internacional. Se trata del caso Odebrecht, una empresa cuyas ramas de corrupción se extienden por América Latina y en el que, por supuesto, el gobierno mexicano no podía quedar exento de participar animadamente.

Si bien es cierto que de Odebrecht y sus tentáculos sabíamos desde hace tiempo, es hasta ahora que parece confirmarse, por lo menos a manera de testimonios por parte de ejecutivos de la empresa, de la participación de un alto funcionario mexicano en la trama corrupta. Que el director de Pemex se vea envuelto en este caso es una verdadera vergüenza. Pemex es por mucho un puesto de altísimo nivel en el gobierno. El señor Lozoya no hizo, al parecer por los resultados que han sido públicos desde su salida de esa empresa, más que hundirla en la inoperancia y la corrupción. Tuvieron que entrar al rescate para que no quedara en la bancarrota.

El involucramiento de Emilio Lozoya era un tema anunciado de tal manera que no se entiende por qué la autoridad no se decidió a actuar con anterioridad. Era claro que el control del tema no lo tenía –y no lo tiene del todo– la PGR. Lo que uno ve es el intento del gobierno por ayudar a uno de los suyos, pero en eso se les ha ido el sexenio, en ayudarse a la robadera y después a intentar taparse. Hasta parece que la PGR le va a tomar la declaración a Lozoya solamente porque él lo pidió.

En un sexenio marcado por la corrupción, todo parece indicar que va cerrar como los grandes en el tema. Este gobierno admite poca competencia en esa materia. En las redes sociales se han reciclado los videos de la campaña en las que salía Emilio Lozoya con el entonces candidato Peña Nieto como parte del equipo prometedor que iba a cambiar a México. Han sido una desgracia. Lo peor es que las declaraciones de quienes vinculan a Lozoya en los sobornos de Odebrecht, dicen que los recibió desde la campaña. La porquería viene desde entonces.

Mucho se juega este gobierno en el asunto de Lozoya. El resultado de la investigación dejará en claro si han decidido, por fin, castigar sus excesos o siguen igual. Ayer mismo en su artículo (Excélsior, 15/08/17) Jorge Fernández comentaba acerca de los intentos del entonces director de Pemex por quedarse con la empresa Oceanografía, que llegaron a alcanzar las quejas del gobierno holandés al mexicano por el involucramiento de un banco de ese país. Asimismo, la famosa y más que sospechosa compra de empresas ¡de fertilizantes! por parte de la petrolera, que terminaron siendo un gigantesco fraude de cientos de millones de dólares, nos indican que estamos ante una verdadera 'fichita', ante un corrupto de altos vuelos que puede hacer palidecer a cualquiera de sus compañeros que, hay que decirlo, no se cuecen al primer hervor en el caldo de la corrupción.

Para aderezar el caso, quien es señalado por sus corruptelas ha decidido demandar a los periodistas y medios que recabaron y difundieron la información sobre los sobornos de la empresa brasileña. Para eso contrató a un abogado que fue, entre sus andanzas por los gobiernos priistas, uno de los símbolos del abuso y la complicidad: Javier Coello Trejo. Tal para cual. Así están las cosas. Todo apunta a más de lo mismo.

Twitter: @JuanIZavala

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