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Obama y Castro (Reuters)

Sin duda, la noticia más importante de estos días, hasta el atentado en Bruselas (de lo que hablaremos la próxima semana), es la visita de Barack Obama a Cuba. Primer presidente en funciones que visita la isla desde 1928, dice la prensa, cierra un período que abrió otro joven presidente Demócrata en el que se habían puesto grandes expectativas, John F. Kennedy. Aunque el embargo inició un mes antes de la elección en la que Kennedy ganó la presidencia, fue a inicios de su gobierno que se amplió a prácticamente cualquier mercancía. Fue también en su presidencia que ocurrió la frustrada invasión a Bahía de Cochinos y la grave crisis de los misiles.

Desde entonces, Fidel Castro instauró en Cuba un sistema
totalitario, sostenido en los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y en un sistema policial eficiente y despiadado. La Cuba de los años cincuenta, con prácticamente el mayor nivel de vida de América Latina, y los mejores sistemas educativo y de salud, se convirtió en la gran esperanza de los revolucionarios latinoamericanos, decididos a replicar el fenómeno por todas partes. Los años sesenta fueron, por ello, muy movidos en el continente, y provocaron una reacción autoritaria que dañó seriamente las democracias de la región. Fue sólo cuando estas dictaduras militares fracasaron en lo económico que vino el retorno de la democracia (en nuestro caso, por primera ocasión). En esos años, se derrumbó el Muro de Berlín y desapareció la Unión Soviética.

Fidel mantuvo su régimen en Cuba, a pesar de todo ello, con costos gravísimos para la población, que sin embargo no pudo nunca responder, en buena medida debido a ese sistema de control que mencionaba, los CDR y la policía política. La sustitución de Fidel por su hermano Raúl, por motivos de salud, permitió cierta flexibilidad que se refleja en inversiones y en una incipiente economía de mercado.

Justo hace un mes, murió el hermano mayor de Fidel, Ramón, nacido en 1924. Fidel es dos años menor, y sufre desde hace algún tiempo de serios problemas de salud. Raúl, el más joven, nacido en 1931, tendría que reelegirse en 2018, con 87 años de edad. La probabilidad es muy baja. El proceso de sustitución debe iniciar en un par de semanas, con el VII Congreso del Partido Comunista. No es claro cuál será el efecto de la visita de Obama justo antes de dicho Congreso. Rafael Rojas, el lunes en El País, hace un análisis muy interesante al respecto.

Obama decidió involucrarse en el tema cubano cuando ya había perdido el control del gobierno. Como le dicen en Estados Unidos, es un “lame duck”, un presidente sin poder, que por ello, creo, decidió actuar en el tema internacional. El proceso que ha iniciado no será fácil continuarlo, incluso en la circunstancia electoral actual, en la que muchos esperan ya una victoria Demócrata por avalancha, que incluso podría dar como resultado un Congreso dominado por ese partido, algo que nadie imaginaba hace un año.

Dicho de otra manera, la ocurrencia de Obama podría resultar, si su partido logra ese resultado, totalmente atípico. Pero también puede tener efectos negativos, si la reacción interna en Cuba complica la sucesión de Raúl o si finalmente no hay esa victoria apabullante de los Demócratas. Como en casi todo lo que hizo Obama en materia internacional, tengo la impresión de que lo guía su visión de activista, y que no tiene una idea clara de cómo funciona el resto del mundo. Su popularidad en América Latina, y las ilusiones que todavía produce Cuba por acá, impiden a muchas personas percibir la magnitud de los riesgos. Obama deja un mundo más complicado del que encontró. Ojalá eso no se refleje en Cuba.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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