Opinión

Oceanografía

El oscuro caso de esta empresa naviera como proveedora de servicios a Pemex, ha puesto en evidencia una red de contubernios, colusiones, fraude evidente y muy probablemente tráfico de influencias. Una Corte federal en Estados Unidos ha abierto ya una investigación por supuesto lavado de dinero a Citi-Banamex y este cliente que tenía prácticas corruptas e ilegales.

El escándalo estalla como usted sabe, con la inhabilitación de Oceanografía a mediados de febrero por la Secretaría de la Función Pública. Eso aparentemente, enciende los focos de alerta en Banamex para investigar el enorme préstamo por 585 millones de dólares –más de 6 mil millones de pesos.

La empresa Oceanografía con su accionista principal Amado Yáñez Osuna, amparó este financiamiento, o en lenguaje bancario sustentó como garantía y colateral contratos de servicios firmados por altos funcionarios de Pemex. Hoy sabemos, que esos contratos son en su mayoría apócrifos, pues contienen firmas falsificadas de los funcionarios en turno.

Sin embargo aparecen docenas de cuestionamientos respecto a esta “triangulación” entre una empresa que presta servicios de transporte marítimo y servicios submarinos a Pemex, la propia paraestatal y Banamex. Resulta inverosímil considerar la posibilidad de que todo esto sucediera por la sagaz astucia de un malandrín solitario que engañó a todo el mundo. Improbable.

¿Usted ha solicitado un crédito bancario? ¿Personal o de negocio? Si no lo ha hecho le comparto que le revisan a usted hasta las amígdalas, el ADN, las propiedades, escrituras, estados de cuenta y cartilla de vacunación de su mascota. ¿Banamex otorgó 585 millones de dólares sin comprobar, certificar la autenticidad de los contratos? El banco, uno de los más respetados y sólidos de México, aliado de uno de los grandes corporativos financieros americanos ¿no cuenta entre sus procedimientos un sinnúmero de filtros para otorgar una cantidad de esa dimensión?

Más aún: existen documentos que comprueban que estas oscuras prácticas de Oceanografía estaban ya en acción desde hace, por lo menos, una década. La empresa solicitó a Bancomext (Banco de Comercio Exterior Mexicano) créditos multimillonarios en el 2003 y 2004, concretamente en el Centro Bancomext Mérida y recibió los siguientes financiamientos: 30 millones 306 mil pesos en un primer crédito; y 25 millones 600 mil dólares. El Consejo Directivo de Bancomext, en ese entonces bajo la dirección de Héctor Reyes Retana, autorizó los préstamos aunque existía clara evidencia del incumplimiento de pagos y abonos por parte de Oceanografía. En abril del 2005, el OIT (Órgano Interno de Control) de Bancomext bajo la dirección de Roberto Muñoz Leos -hermano del exdirector de Petróleos Mexicanos, Raúl Muños Leos- inició un mecanismo de fiscalización y recuperación de cartera vencida. Ordenó una auditoría externa que determinó inexistente la garantía en cuenta corriente presentada por Oceanografía. Es decir, ya desde hace 8 años, hay evidencias bancarias del indebido comportamiento de la empresa. ¿Por qué nadie dijo nada? La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ¿debiera haber estado informada?, ¿debiera haberse boletinado a la empresa?

Según la información de Bancomext el historial de la Naviera revela que Oceanografía recibió también créditos por parte de Bancomer, Santander Serfin, HSBC y Banorte, todos ellos amparados en contratos con Pemex que ya se sabían desde el 2005 eran falsos. Sería muy útil que esos bancos también compartieran sus archivos para completar la investigación.

Hay evidencias de que Oceanografía recibió apoyo, respaldo y eventualmente asesoría de Juan Camilo Mouriño, entonces asesor del secretario de Energía Felipe Calderón Hinojosa.

Los directivos de Bancomext recibieron amplias “recomendaciones” para otorgar créditos a Oceanografía.

¿Quién o quiénes en el gobierno de Fox y después en el Calderón brindaron este apoyo irrestricto para construir un desvío de dinero de esa magnitud?, ¿quién abrió las puertas con “sendas” recomendaciones para que Oceanografía recibiera paquetes significativos de la banca de desarrollo en México?

Estamos sin duda, ante un caso de tráfico de influencias y desvío de recursos públicos a empresas inescrupulosas. La PGR y el gobierno del Presidente Peña, deben hacer a un lado toda delicadeza política y aplicar la ley con todo rigor.

Si los señores Bribiesca Sahagún -por lo menos los dos mayores- están involucrados como todo apunta en distintos testimonios, deben ser llamados a declarar y construir los expedientes con un rigor jurídico intachable. No vayan a ser después casos como los de la inolvidable Marisela Morales.