Opinión

Obama, un cordero ante Putin 

      
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Obama. (Bloomberg)

Durante la campaña electoral se insistió en que Rusia estaba realizando espionaje cibernético en las bases de datos del Partido Demócrata y que el líder ruso estaba utilizando esta información para apoyar al candidato republicano, Donald Trump. Semanas después sabemos que el espionaje fue una realidad. Lo más lamentable ha sido la falta de agallas de Barack Obama para frenar la situación.

Según The New York Times, el 25 de septiembre de 2015 la Oficina Federal de Investigación (FBI por sus siglas en inglés) informó al Comité Nacional Demócrata sobre el hackeo a uno de los sistemas de cómputo. Todo apuntaba a que el hacking había sido llevado a cabo por un equipo de espionaje cibernético con conexión al gobierno ruso, que el FBI identifico como The Dukes.

La respuesta de la campaña de Clinton fue tímida y denotó una falta clara de interés por entender el potencial de la amenaza. Los indicios de espionaje ruso y chino en Estados Unidos llevaban ya casi dos décadas; el FBI mantenía una alerta en las redes más sensibles del país.

El 22 de julio pasado, tan sólo a tres días de arrancar la Convención Nacional Demócrata, WikiLeaks publicó más de 44 mil correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata, un regalito de los hackers rusos. En muchos de los correos publicados se evidenciaba una clara predilección de los miembros directivos del Comité Nacional hacia Clinton sobre el independiente y sorpresivo Bernie Sanders. En ese momento, los demócratas no repararon demasiado en las filtraciones. Pero los críticos de Hillary sí y claramente aumentaron la visión negativa, ya bien enraizada, en buena parte del electorado nacional.

La imagen de Hillary como la candidata del establishment cristalizaba. Incluso, al arrancar la Convención, la presidenta del Comité, Debbie Wasserman, tuvo que renunciar para apagar el furor que los correos produjeron en las huestes de Sanders.

El segundo regalo ruso a los republicanos vendría tan sólo un mes previo a la elección: cerca de 60 mil correos electrónicos del presidente de la campaña, John Podesta, fueron divulgados. Como indica Eric Lipton, et al, del The New York Times ese mismo día, Washington acusó al gobierno ruso del hackeo. Los correos dieron a conocer tensiones vividas dentro de la campaña de Clinton, en qué estrategia seguir con el electorado blanco.

Dado que la publicación de los correos ocurrió justo cuando se difundió el video de comentarios misóginos de Trump en Hollywood, la divulgación rusa pasó desapercibida para los medios de comunicación prestigiados. Pero nuevamente siguieron alentando a los denostadores de Hillary.

¿Perdió Hillary Clinton por el hackeo ruso? Su campaña señala este hecho junto con el anuncio del director del FBI que investigaría sus emails nuevamente días antes de la elección como los factores que más influyeron en su derrota.

Nunca tendremos la respuesta definitiva. Sin embargo, Rusia sumó categóricamente para la causa de Trump.

Me puedo imaginar a los directivos de campaña de Hillary prestando oídos sordos a las tímidas acusaciones de las agencias estadounidenses. Me parece, no obstante, inconcebible la falta de agallas de Obama, para no responder de una manera más enérgica a la intromisión rusa.

Obama, nos relata The New York Times en su artículo, 'The Perfect Weapon: How Russian Cyberpower Invaded the U.S.', advertiría a Putin dos meses antes de la elección, durante la cumbre del G-20 en China, que “no toleraría” la intromisión.

'Perro que ladra no muerde'. Por más seguro que estuviera Obama que Hillary resultaría ganadora de la elección, debió haber actuado antes. Desde luego que era una decisión compleja. Sería acusado de intromisión en la campaña electoral. Ahora, con Trump presidente electo, Obama carece de la fuerza para proceder a castigar a la Rusia de Putin y la historia lo acusará de omisión.

Obama cometió con la inacción ante el hackeo ruso uno de los errores más caros de su presidencia. Lo pagará justamente con la llegada de Trump. Este se encargará, en la medida de sus fuerzas, de borrar su legado. 

Twitter: @RafaelFdeC

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