Opinión

Obama en Cuba

 
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“Las azules aguas bajo el Air Force One, una vez fueron surcadas por acorazados hacia esta isla, para liberar a Cuba, pero también para ejercer control sobre ella. Esas agucas también fueron surcadas por generaciones de revolucionarios cubanos hacia los Estados Unidos, donde recabaron apoyo para su causa”.

Así inicia Barack Obama su discurso frente a Raúl Castro en la reciente visita del Presidente de los Estados Unidos a Cuba.

Un joven negro Presidente del país más poderoso del mundo frente a un viejo dictador, Raúl Castro, de una pequeña pero poderosa isla, Cuba, cuya histórica confrontación viene desde los ya lejanos tiempos en que su hermano Fidel Castro ejercía su poder dictatorial.

Interesante, muy interesante esta visita después de muchos años, a partir de 1959, en que las relaciones entre estos dos países han sido tipificados por una franca confrontación alimentada, entre otras cosas, por el embargo comericial que le impuso Estado Unidos a Cuba y que aún está en vigor.

“La Habana está a solo 90 millas de la Florida, pero para llegar aquí tuvimos que recorrer una larga distancia, por encima de barreras históricas, ideológicas, de dolor y separación… esa corta distancia ha sido cruzada por cientos de miles de exiliados cubanos, en aviones y balsas rústicas, quienes se fueron a Estados Unidos en busca de libertad y oportunidades, a veces dejando atrás todo lo que tenían y a todos sus seres queridos” continúa diciendo Obama, recordando la lucha permanente en donde muchos cubanos, descontentos con el régimen dictatorial en vigor, abandonaron la isla y en algunos casos hasta sus familias, para refugiarse en tierra norteamericana –los Estado Unidos- en busca de ese futuro que se les negaba en su propia patria.

“A pesar de nuestras diferencias, cubanos y estadounidenses comparten valores comunes en sus vidas: un sentido de patriotismo y de orgullo, un gran orgullo; un profundo amor a la familia; pasión por nuestros hijos; un compromiso con su educación. Y es por eso que creo que nuestros nietos mirarán este período de aislamiento como una aberración, y sólo un capítulo en una historia más larga de familiaridad y amistad”.

Bien por Obama al reconocer que el período de aislamiento aún en vigor es una aberración dentro de una larga historia de familiaridad y amistad.

En vísperas del viaje, algunos colaboradores de Obama dijeron que uno de los objetivos cruciales era volver irreversible el acercamiento a Cuba. Cuando partió de la isla, abundaban las señales de que el punto de inflexión estaba cerca.

“Antes de 1959, algunos americanos veían a Cuba como algo para explotar, ignoraban la pobreza, facilitaban la corrupción. Y desde 1959, hemos estado boxeando con nuestras sombras en esta batalla de la geopolítica y las personalidades. Conozco la historia, pero me niego a ser atrapado por ella…he dejado claro que Estados Unidos no tiene ni la capacidad, ni la intención de imponer un cambio en Cuba. Cualquier cambio que venga dependerá del pueblo cubano. No les vamos a imponer nuestro sistema político o económico... Creo que cada persona debe tener la libertad de practicar su religión en paz y en público. Y, sí, creo que los electores deben poder elegir a sus gobiernos en elecciones libres y democráticas”.

Aquí Obama señala diferencias de fondo que no pueden ocultarse entre la doctrina norteamericana y la cubana. Pero no las pone como limitantes para mejorar sustancialmente las relaciones entre los dos países.

“Ya está teniendo lugar una evolución dentro de Cuba, un cambio generacional. Muchos sugerían que viniera aquí y pidiera al pueblo de Cuba que echara abajo algo, pero estoy apelando a los jóvenes cubanos, que son los que van a levantar algo, a construir algo nuevo. El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano”.

Bien nuevamente por el Presidente Obama. Su referencia a los jóvenes cubanos es digna de remarcarse. Señala un eventual choque generacional del cual espera que surja una libertad de la que no ha gozado hasta ahora el pueblo cubano. Todo esto dicho frente al dictador en turno Raúl Castro.

“La historia de los Estados Unidos y Cuba abarca revolución y conflicto; lucha y sacrificio; retribución y, ahora, la reconciliación. Es ya hora de dejar atrás el pasado. Ha llegado el momento de que miremos hacia el futuro juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, y habrá contratiempos. Tomará tiempo. Pero mi tiempo aquí en Cuba renueva mi esperanza y mi confianza en lo que el pueblo cubano puede hacer.

Podemos hacer este viaje como amigos y como vecinos, y como familia: juntos.

“Sí se puede”

Bravo, Presidente Obama, hago votos porque éste sea el inicio de una nueva y fructífera relación entre dos pueblos vecinos que tienen mucho que aportarse entre ambos y que a través de ello se logren los ideales por los que muchos han luchado en el sentido de levantar el bloqueo y lograr una efectiva apertura política y económica.

Mañana será otro día.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

Pd. Fidel Castro comentó: "Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos", El viejo ex dictador no cambia, lo que sí cambia es el pueblo cubano.

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