Opinión

Obama, el “equilibrista”

El presidente Obama realizó una gira a cuatro países asiáticos que concluyó entre críticas de la oposición republicana por una supuesta falta de rumbo de su política exterior. El reto de este viaje era dar a Japón, a la República de Corea, a Filipinas y a Malasia su apoyo irrestricto, sin antagonizar a China, en momentos en que Estados Unidos está enfrentándose a Rusia. Una tarea para un equilibrista, pues difícilmente quiere tener dos frentes abiertos en este momento.

Durante su primera administración Obama fijó como una prioridad el acercamiento a Asia, buscó reforzar la relación en términos económicos, políticos y de seguridad, pues consideraba que se le había dejado de lado a pesar de ser la región mas dinámica y con mayor potencial. Obama realizó varias giras a Asia y la secretaria Clinton dedicó gran parte de su tiempo a trabajar en esa zona. Lograron una política coordinada dentro del gobierno federal, en especial con el Pentágono.

También, se reubicó personal diplomático y militar de otros países a esta zona y se asignaron mayores recursos presupuestales.

La política de acercamiento fue bien recibida por los aliados de EU, que se sentían amenazados por el crecimiento chino. Por otro lado, China y sus países cercanos mostraron el recelo que le causaba una mayor presencia norteamericana. Sin embargo, Clinton logró un balance, pues profundizó el diálogo con China, en especial en derechos humanos y sobre Corea del Norte, a la vez que la RPCH entendió que la adopción de medidas unilaterales serian respondidas puntualmente por EU.

Al final de la primera administración la prioridad hacia los países asiáticos pasó, por causas de fuerza mayor, a un segundo término. Primero fue el ataque al consulado en Bengazi, Libia, seguido por el giro al islamismo en Egipto y la guerra civil en Siria. Durante el segundo mandato, Obama y el secretario Kerry enfocaron la política exterior en Medio Oriente, en especial en Siria, Irán y en las negociaciones entre Israel y Palestina. Posteriormente, y de manera inevitable, se han tenido que concentrar en la crisis ucraniana y en la difícil relación con Rusia. Ante estos retos Obama ha insistido que no optaría por una solución militar.

En los últimos años China ha decidido demostrar su creciente importancia en el mundo y en especial en su “vecindario”. Ha retomado antiguas disputas territoriales sobre el Mar del Sur de China y redefinió su zona de defensa aérea, ampliándola sustantivamente. Los países mas afectados, Japón, Vietnam y Filipinas, han acusado a China de emprender acciones expansionistas e intimidatorias. En Japón, el primer ministro ha adoptado un discurso nacionalista, que evoca su pasado militarista y se ha enfrentado por ello tanto con China como con Corea del Sur. También ha decidido aumentar sus capacidades defensivas, mediante la compra de equipo militar, si bien ha insistido que es con objeto de instrumentar una política de defensa colectiva en la región.

Otra amenaza recurrente es la incapacidad de predecir las acciones erráticas del joven líder norcoreano Kim Jong Un, que continúa realizando ensayos nucleares y provocando a sus vecinos. Es una gran fuente de inestabilidad en la región. Durante la visita, Obama logró darles garantías a sus aliados, que ante una amenaza militar (de China o Corea del Norte) les brindará el apoyo necesario. Su mensaje principal a China fue que EU se asegurará de que se respeten las normas internacionales, en especial donde hay disputas territoriales; sin embargo evitó pronunciarse sobre la legitimidad de los reclamos de cada parte, lo que se interpretó como un guiño hacia China.

Es claro que los países que Obama visitó obtuvieron un gran respaldo, sin que EU haya obtenido nada a cambio. Para Obama era fundamental conseguir el respaldo de Japón y de Malasia para avanzar en las negociaciones comerciales de la Asociación Transpacífico (TPP). Sin embargo, el único acuerdo fue que se seguiría discutiendo el tema. Otro logro fue el tener acceso a las bases militares en Filipinas y el compromiso de la mayoría de apoyar sanciones adicionales a Corea del Norte. Las reacciones al viaje han sido menores en la prensa china, sin embargo considero que es demasiado pronto para saber cuáles serán las consecuencias. La peor sería un acercamiento de China y Rusia, y es algo que Estados Unidos debe evitar a toda costa.