Opinión

¿Oaxaca tiene remedio?

El tamaño del esfuerzo que el país realiza para incorporarse a la modernidad, lo sabemos, es enorme, pero cuando se pone la lupa en Oaxaca ese esfuerzo simplemente es colosal.

No hace mucho, apenas el mes pasado, un informe del Banco Mundial revelaba que la educación en ese estado es inquietante.

Oaxaca ocupa el primer lugar en analfabetismo con 441 mil 813 personas, en tanto que 51.8 por ciento de la población mayor de 15 años tiene algún grado de rezago educativo. “…resulta alarmante que uno de cada cinco jóvenes entre 15 a 18 años de edad no estudie ni tenga alguna actividad productiva”, apunta el citado informe.

¿Qué ha ocurrido en ese estado? Los datos más recientes nos dicen que la educación es peor que la de Guatemala y muy semejante a la de El Salvador, que son los principales países expulsores de migrantes con destino a México y Estados Unidos.

De este modo, vemos que el analfabetismo y la nula posibilidad de alcanzar empleos calificados coloca a los oaxaqueños en condiciones más que lamentables. El consultor del Banco Mundial, Miguel Székely, director del Instituto de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, afirma que (¿acaso esto es un consuelo?) la entidad está “por arriba” de varios países de África donde el rezago educativo es abismal.

¿Puede entenderse que justamente donde más necesaria es la reforma educativa sea donde este esfuerzo es brutalmente denostado y finalmente paralizado? Los vicios del pasado determinan el ominoso presente y encajonan un futuro incierto para niños y jóvenes oaxaqueños.

Como bien sabemos, la Sección 22 de la CNTE es propietaria del Instituto Educativo que impone su voluntad por encima de los poderes institucionales, y martiriza lo mismo a los alumnos que a los padres de familia impidiendo que otros profesores puedan poner remedio a esa cancerígena enfermedad.

Aunado a lo anterior, de suyo siniestro, se da que la obesidad infantil tiene en Oaxaca un índice cada vez mayor debido a que a los niños se les deja como presas sueltas ante los lobos de la publicidad que les endilga todo tipo de azúcares en anuncios de productos con escasísimo valor nutrimental. Si bien pudiéramos hablar de una reforma sanitaria que busca abatir este tipo de mensajes en las franjas de la televisión destinada al público infantil, es menester leer, conocer y entender el etiquetado que ya viene en pastelitos, refrescos edulcorados, confitería y botanas con que se “alimenta” a los infantes.

¿Cómo bajar la obesidad y los males que esto acarrea cuando, concretamente en Oaxaca, el analfabetismo se extiende como epidemia; cuando los niveles educativos han sido confiscados por un grupo de supuestos profesores que defienden los privilegios obtenidos durante decenios?

Cualquier otra calamidad o contrariedad social puede darse en Oaxaca. El campo es fértil cuando se rechazan la educación y los beneficios que conlleva la preparación.

Apenas unos días atrás, los integrantes de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación sitiaron la ciudad de Oaxaca para impedir la realización del foro "Diálogos por la Educación" organizado por el Congreso local. Una vez más se da el rompimiento, ya que ejercen el rechazo a cualquier otra alternativa para mejorar la calidad educativa. ¿Hay remedio a esto?

Esfuerzo denostado. Los vicios del pasado determinan el
ominoso presente y encajonan en un futuro incierto a los niños y jóvenes oaxaqueños.