Opinión

Oaxaca sigue esperando


 
 
Gabino Cué se convirtió en gobernador de Oaxaca en el año 2010 impulsado por el hartazgo hacia el PRI y una enorme esperanza en que las cosas serían mejores.
 
 
En aquel 2010, cuando Cué apenas había tomado posesión como gobernador, fui a dar una conferencia a Oaxaca. Esa noche cené con empresarios oaxaqueños afines al PAN que me dejaron boquiabierto: ¡querían ‘sangre’!
 
 
Veían en Gabino Cué no sólo al hombre carismático que se enfrentó y derrotó al PRI, sino al gobernador con la fuerza necesaria para comenzar a sacar a Oaxaca de sus problemas ancestrales, y a quien encarcelaría, por fin, a los corruptos. Se lo dijeron, se lo exigieron.
 
 
Si hoy tuviéramos que buscar un signo distintivo de sus ya casi tres años de gobierno, sin duda sería decepción. Oaxaca sigue siendo un estado sometido a los intereses de grupos, como el magisterio disidente, y donde la pobreza aumenta.
 
 
Los datos dados a conocer recientemente por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, CONEVAL, son demoledores.
 
 
En Oaxaca aumentó de 26.4 a 31.7% la pobreza alimentaria. Cayó seis lugares en este renglón, del lugar 23 al 29. Gabino Cué recibió un millón 22 mil 800 oaxaqueños en pobreza alimentaria en 2010. En dos años, 222 mil se sumaron a la lista y llegaron a un millón 244 mil 600 hasta diciembre de 2012.
 
 
Así, Oaxaca se convirtió en el estado donde más personas cayeron en pobreza alimentaria. En términos porcentuales, solo Morelos quedó por debajo de Oaxaca. A nivel nacional, siempre según datos de CONEVAL, el porcentaje de mexicanos en carencia alimentaria bajó 1.5 puntos: de 24.8 a 23.3%.
 
 
México registra una tendencia a la baja. Oaxaca, al revés.
 
 
Sin duda, lo que más indigna en el caso oaxaqueño es que mientras su población -mayoritariamente indígena- es cada vez más pobre y los rezagos en materia de salud, educación e infraestructura siguen siendo enormes, el gobierno de Gabino Cué sigue financiando a la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, como en el pasado, como siempre.
 
 
Sí, como lo lee, la misma disidencia magisterial que se opone a todo bloqueando carreteras, tomando calles, cerrando y destrozando negocios, agrediendo a civiles. Los mismos que se enfrentan con la policía a balazos, lanzando piedras, palos y bombas molotov. Sí, aquellos que con sus violentas protestas en el 2006 dieron un golpe casi mortal al turismo oaxaqueño. Los que instalan barricadas en pleno centro de Oaxaca y que no les importa dejar sin clases a más de un millón 300 mil niños el tiempo que sea.
 
 
Distintas voces aseguran que el estado se le fue de las manos a Gabino Cué. Hay quienes afirman que ‘se entregó’ a la CNTE. Allá en Oaxaca señalan a Jorge Castillo, su hombre de mayor confianza y principal operador, como el causante del choque entre los distintos grupos al interior del gabinete estatal, hace unos meses. Mención aparte, y por si hiciera falta, la posibilidad siempre latente de la reaparición de la guerrilla asentada en Oaxaca.
 
 
Pobre Oaxaca.
 
 
Por cierto...
 
 
Desde la semana pasada le comenté en éstas mismas páginas sobre la inminente salida de Ricardo Ampudia Malacara de la dirección de comunicación social de la Secretaría de Gobernación, porque simplemente no se entendió con Miguel Ángel Osorio Chong.
 
 
Pues se concretó el relevo. El nuevo director general de comunicación social en Gobernación es Roberto Femat Ramírez, quien ocupó el mismo cargo en la Sagarpa.
 
 
Hasta el viernes.
 
 
 
Twitter: @Cachoperiodista