Opinión

Oaxaca, historia sin fin

Como chapulín en comal, así anda el gobernador Gabino Cué, pues no sólo los maestros sino hasta los policías le tomaron la medida.

En el colmo de los absurdos, a unas horas de que entre en operación el operativo especial de las fiestas patrias –el grito y el desfile– las protestas de los uniformados no sólo son por estar mal equipados para desempeñar sus tareas, sino que se quejan de que al secretario de Seguridad Pública, nombrado por el Congreso a propuesta del propio Cué, ya no lo aguantan.

Piden auditar los recursos que maneja Alberto Esteva Salinas porque dicen que los utiliza para beneficiar a su partido, el Movimiento Ciudadano, y que usa más el color naranja que el azul. También quieren saber cómo se aplican partidas como la destinada a combatir los secuestros.

Se dice fácil, pero con ese paro resultan afectados más de tres y medio millones de oaxaqueños. ¿Y el gobernador oaxaqueño?, bien gracias.

Padrés, una sedita

A Guillermo Padrés le está llegando el agua a los aparejos, quizá por eso Gustavo Madero se apuró a darle ayer otro espaldarazo, horas después de que Miguel Ángel Osorio Chong cancelara el encuentro que le solicitara el gobernador de Sonora y de que se creara una comisión federal para atender la emergencia.

Padrés se metió hasta la cocina cuando en lugar de atender la contingencia provocada por el derrame de productos tóxicos en el río Sonora, se le hizo fácil la puntada de pedir el cese de los delegados federales.

Mientras el sonorense seguía enredado, el gobierno federal anunció la creación de una comisión especial para evaluar y remediar las afectaciones.

La actitud de Padrés cambió radicalmente y se puso suavecito, tanto que tuiteó un agradecimiento y reconocimiento al presidente de la República “por su intervención para salvar el río” y se puso a sus órdenes.

En las últimas horas el gobernador se dedicó a recorrer los centros de acopio para la población afectada. ¿Será que ya le llegó la presa, perdón, el agua al cuello?