Opinión

Oaxaca, fin al tianguis
de la corrupción

 
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CNTE. (María Antonia García)

La creación de un nuevo Instituto de Educación oaxaqueño (IEEPO) significa que no habrá mandos nombrados por el sindicato, operará con la mitad del personal administrativo –todos de confianza–; que los maestros deberán cumplir con los 200 días de trabajo establecidos en la ley, y si no lo hacen no se les debe pagar. Adicionalmente, deberán ser avaluados quienes estén al frente de un aula, depurar a los que compraron su plaza o la heredaron sin tener ninguna preparación para dar clases, etcétera. Ya no habrá méritos por ir a las marchas.

Todas, acciones de mejora que se tendrán que ver en el muy corto plazo, están orientadas a que la decisión tomada por el gobierno de Oaxaca, apoyada e impulsada por el gobierno de la República, sea un primer paso para mejorar la educación pública del estado y aspirar a ser un paradigma en el futuro, de cómo combatir la pobreza y la desigualdad con educación de calidad.

Para operar, habrá que corregir los errores de la simulada descentralización de la educación básica en 1992, que generó en las entidades federativas problemas financieros, políticos y sindicales.

Con el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB) de 1992, no sólo se transfirió a las entidades federativas –excepto al DF– las escuelas, el pago de los maestros como patrones sustitutos, también –se decía en 2004– se les transfirieron “el conjunto de pactos, acuerdos, usos y costumbres de la relación entre el gobierno federal y el SNTE que implicaba la coadministración de facto del sistema, con lo que los directores, supervisores y otros miembros del sindicato participan en decisiones sobre infinidad de cuestiones, como el nombramiento de funcionarios…” (Tapia, 2004). Pero en Oaxaca se llegó al extremo.

Ha sido mucho el daño que un sindicalismo corrupto, disfrazado de lucha social, ha causado. La corrupción de la estructura de mandos medios del IEEPO y de los líderes del sindicato no tuvo límite, a veces incluso se les controlaba corrompiéndolos más.

Había dos opciones, que implicaban desaparecer al IEEPO: una que se centralizara todo el sistema en la SEP –como es el caso del DF–, que llegó a comentar como opción el secretario de Educación Pública, opinión que yo he compartido, o que se hiciera lo que se hizo. Claro, ambas acciones tienen costo político y presupuestario, pero la ganancia social será mayor, por ello la estrategia seguida es correcta y era necesaria.

Ahora viene operarla. Resolver los problemas financieros heredados del FAEB en todos los estados, pero ya en Oaxaca cuyo déficit es muy alto, y darle suficiencia presupuestaria al nuevo organismo. Ya el presidente Peña Nieto anunció que se irá a fondo en la reforma, la Conago y el Congreso de la Unión han dado su apoyo absoluto a las acciones tomadas en Oaxaca.

Qué bueno que se reduce a la mitad el personal administrativo del IEEPO, se crea una Junta de Gobierno y ya tiene Reglamento Interior que se presentó ayer, con la presencia del secretario de Educación, con lo cual se elimina el pago a los comisionados, no sólo a los que tienen oficio de comisión –son los menos–, también los que desempeñaban otras funciones con plazas de docentes. Se habla de casi cuatro mil. Aunque la corrupción no es exclusiva de un solo estado, veamos lo que pasó en el sexenio anterior, cuando el yerno de la líder del SNTE era subsecretario, lo que se eliminó desde el primer día del actual gobierno.

Hoy la prioridad es la evaluación, para tener calidad educativa y eliminar o capacitar a “los maestros” con plazas heredadas o compradas en el tianguis de la corrupción, y son muchos.
FAEB

A partir de la decisión tomada, empezarán a cambiar las cosas, siempre y cuando se mantenga la decisión de ir a fondo, se solucione el déficit acumulado del FAEB, y tolerancia cero a la intolerancia que se genere.

Las nuevas generaciones lo agradecerán.

Twitter: @davidcparamo

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