Opinión

Nunca habrá un Estado palestino: Bennett


 
 
Descartado el triunfo del primer ministro Benjamin Netanyahu en las elecciones israelíes de hoy, la sorpresa de la campaña, que arrancó formalmente en noviembre, es la irrupción de Naftali Bennett y su partido Hogar Judío, cuya plataforma es el regreso al nacionalismo religioso y el combate a los problemas económicos, por encima de los desafíos externos que enfrenta el país, al considerar que 'nunca habrá un Estado palestino'.
 
Dada la retórica incendiaria que desplegó Netanyahu contra Irán, llegando en la Asamblea General de Naciones Unidas hasta el grado de pintar en un cartel la 'línea roja' que conduciría a la supuesta bomba atómica de Teherán, era de esperarse que el tema -sumado al apoyo mundial para la independencia palestina- dominaría la justa. Sin embargo, puntualizó Gabriel Weimann, profesor de comunicación en la Universidad de Haifa a The Washington Post, 'Netanyahu fracasó en controlar la agenda y ha sido reactivo'.
 
La mayoría de los hebreos, sostuvo a su vez Gadi Wolfsfeld, especialista del Centro Interdisciplinario Herzliya, "no quiere guerra con Irán y parece que Bibi concluyó que seguir empleando esa carta alejaría a los electores" de su alianza, integrada por el Likud y el partido Yisrael Beinteinu (Israel es Nuestro Hogar) del impresentable Avigdor Lieberman, exmatón de discotecas en Moldova y vicepremier y canciller hasta 2012, cuando cayó por cargos de fraude y abuso de confianza.
 
Netanyahu manipuló la 'amenaza nuclear persa' para ocultar las dificultades económicas, que se reflejaron en marchas multitudinarias similares a las de la 'primavera árabe', y es que el precio de las viviendas creció en 40% desde que asumió en 2009; ante este panorama, el primero que buscó convertirse en el caballo negro de la votación fue el locutor y columnista Yair Lapid (de Yesh Atid, o Hay un Futuro), no obstante superado por Bennett, quien en una entrevista con Time explicó que encabeza "una gran corriente subterránea para el regreso a los valores sionistas y judíos, que no se había manifestado en política hasta estas elecciones".
 
Seis Días
 
Nacido en Haifa en 1972, hijo de un matrimonio estadounidense que emigró luego de la Guerra de los Seis Días, Bennett tampoco puede ser considerado ajeno al medio político, pues intervino en las ofensivas sobre el Hezbolá en Líbano, fundó la firma de programación antifraude Cyota y en 2006-08, dirigió el gabinete de Netanyahu. Pero subraya que su éxito se debe a que expresa abiertamente las cosas que nadie, a excepción de Lieberman hace 4 años, se atreve a decir en público, como la necesidad de dar otro enfoque al camino de Israel:
 
El Estado hebreo "tiene 64 años y la idea de que nuestra razón de ser es la de un refugio seguro no es suficiente. Israel no es el lugar más seguro del mundo para los judíos. Melbourne en Australia es mejor; no estamos aquí para quedarnos sólo por ser un refugio y lo que nosotros hacemos es regresar a las fuentes y movernos del sionismo existencialista o basado en la seguridad al sionismo inspirado en el judaísmo".
 
Armado con un aparato propagandístico de gran impacto en Internet y conciente de que más de la mitad de los israelíes se definen de derecha, Bennett afirma que los jóvenes son 'menos inocentes'. "Mi generación creció en los años ochenta con todas las canciones de paz y el ideal era la paz, creíamos en ella. Pero la generación más joven, que creció con la Segunda Intifada, es más realista y alberga menos esperanzas hacia nuestros vecinos", expone en alusión al triunfo de la Hermandad Musulmana en Egipto y la guerra en Siria.
 
Entre los palestinos causó repudio su plan para 'transferir' Gaza a El Cairo y anexar a Israel 62% de Cisjordania, lo que afianzaría el Bantustán árabe que Netanyahu y sus predecesores han construido de hecho; Bennett se justifica abogando por una 'solución imperfecta pero realista' que supere el debate de lo bueno y lo malo, tras "el profundo error de Netanyahu al aceptar la solución de dos Estados", porque "ahora somos cerca de 400,000 israelíes en Judea y Samaria. Cuando viajo al exterior y leo una revista, me resulta evidente que habrá un Estado palestino; pero cuando paso medio día en el terreno, es obvio que nunca habrá un Estado palestino".