Opinión

Nuland, patrona de los Yats y Klitsch de Ucrania

“Que se joda la Unión Europea”. Con esta frase vulgar, derivada de la supuesta falta de agresividad de Bruselas en la crisis ucraniana –esto es, ir a fondo como los neonazis que patrocinan para ocupar ministerios–, Victoria Nuland, secretaria asistente de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, quedó exhibida el jueves en YouTube, que difundió una reveladora plática telefónica con el embajador norteamericano en Kiev, Geoffrey R. Pyatt.

Nuland y Pyatt discutían la instalación de un régimen en Ucrania afín a los intereses de Washington; famosa por su lenguaje soez, la primera aludía a los Yats y Klitsch que encabezan a la oposición “democrática” y así concluyeron que Arseniy Yatsenyuk, del Partido Patria de Yulia Tymoshenko, expremier encarcelada, debería quedar al mando en coordinación con el ultraderechista y antisemita Oleg Tyagnybok, cuyos agitadores son culpables de la violencia callejera. También coincidieron en que el boxeador Vitali Klitschko, jefe del partido Udar, apoyado por Alemania, es inexperto, tendría que mantenerse fuera del poder y “hacer su tarea política”.

A la cancillería de Foggy Bottom no le quedó más que reconocer la conversación, prueba de los designios intervencionistas operados por Nuland, diplomática de carrera que trabajó por meses en un pesquero ruso para mejorar su dominio del idioma eslavo y que sirve como puente neoconservador entre las administraciones Bush y Obama, pues su esposo es el historiador Robert Kagan, quien en 2002 dijo que la renuencia de la UE a saquear Irak se debía a que “los estadounidenses son de Marte y los europeos de Venus”.
Inaceptable

Para guardar las formas, una vocera de la canciller federal alemana, Angela Merkel, ya muy vapuleada por el espionaje norteamericano a su teléfono celular, dijo que encontraba “totalmente inaceptables” las palabras de Nuland, aunque en realidad, apunta WSWS, Bruselas y Washington van por lo mismo en Kiev, que es apartar a Ucrania de Rusia a toda costa, lo que no lograrán más que derrocando al presidente Viktor Yanukovich,

La mano del Kremlin parece evidente detrás del teléfono alambreado de Nuland. Pero la Casa Blanca no debería quejarse, pues constituye una sopa de su propio chocolate ante el espionaje masivo desplegado por la Agencia de Seguridad Nacional.