Opinión

Nuevos actores

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Mexicanos primero.

Tal vez no se haya notado mucho, pero la participación de la sociedad civil organizada ha crecido significativamente en México.

Cuando dejamos atrás el viejo régimen, hubo sin duda participación social, pero buena parte de ella ocurría en realidad a través de partidos políticos. Fueron esos partidos los que negociaron la transición, construyeron el IFE, designaron a los consejeros, y finalmente aceptaron sus decisiones. Las otras grandes transformaciones de esa década final del siglo XX son puramente estatales: la autonomía de la Suprema Corte, la independencia del Banco de México. La irrupción del EZLN en esos días no creo que deba considerarse una participación de la sociedad civil, sino más un levantamiento popular, muy limitado por cierto.

Por unos años, prácticamente toda la participación social estuvo en manos de los partidos políticos, desde agrupaciones reconocidas por la ley hasta la creación de organismos vecinales. Todo en la lógica del corporativismo del viejo régimen.

Hoy, en cambio, tenemos grupos que trabajan en impulsar políticas públicas específicas, sin asociarse a grupos o partidos políticos. Por ejemplo, y para empezar con el tema del día, Mexicanos Primero ha tomado el tema educativo con toda decisión. Han logrado que la CNTE y segmentos del SNTE los ataquen, pero también han podido mantener el tema en la agenda pública, con iniciativas que paulatinamente se aceptan.

La Ley de Transparencia y el Sistema Anticorrupción fueron creados por grupos de ciudadanos y no por el Congreso, que finalmente se limitó a darle un poco de forma y trámite. Participaron muchas organizaciones en este proceso, pero creo que, sin demeritar al resto, puede destacarse la intervención del Centro Espinosa Yglesias. En este mismo tema, han sido muy importantes Transparencia Mexicana, México Evalúa y el Imco, que han sabido presionar consistentemente al sistema político (3de3), a pesar de la necedad de éste.

Ya no sigo, y espero piedad de las organizaciones que no he mencionado, porque lo que importa es ejemplificar la diferencia del México de hoy al que teníamos hace apenas 15 años. No es que no hubiese nada antes, sí había presencia de la sociedad civil, y es de organizaciones de entonces de donde han surgido las que hoy tienen más presencia. Pero el viejo régimen las había dejado en posición marginal. Los mexicanos sabían que sólo a través de las corporaciones se les reconocía su existencia, fueran las tradicionales (CTM, CNC, CNOP) o las del fin de régimen (sindicatos y centrales campesinas “independientes”). Incluso la participación en partidos políticos era muy pequeña.

Observe usted cómo las reformas han respondido a diferentes presiones. A las necesidades económicas (telecomunicaciones, energética), a requerimientos financieros (fiscal, financiera), a los partidos (política), pero también a la sociedad civil organizada (educación, corrupción). Por cierto, tal vez las dos reformas más importantes para nuestro futuro.

El peso de la sociedad civil nunca había sido mayor y apenas va empezando. Súmese al grupo de su preferencia y confirme la hipótesis de Bill Easterly: lo que hace rico e igualitario a un país son los derechos civiles, y no la ayuda externa, ni el dinero.

Twitter: @macariomx

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