Opinión

Nuevo orden mundial, viejo modelo

 
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trump y xi

Tras el derrumbe de la Unión Soviética a finales del siglo pasado, los Estados Unidos se erigieron como el hegemon indiscutible a nivel global, pero, paradójicamente perdieron el referente que daba sustento a su poderío militar y al desarrollo de la industria bélica a gran escala.

Ante la inexistencia de un enemigo de calado sustantivo, la permanencia misma de la Alianza Atlántica, conformada fundamentalmente por Estados Unidos y Europa Occidental, fue cuestionada y estuvo al borde de la extinción. Los equilibrios geopolíticos de la llamada Guerra Fría, basados en la confrontación ideológica y la amenaza nuclear entre los dos grandes bloques antagónicos (OTAN y Pacto de Varsovia) se vieron alterados drásticamente y Estados Unidos se vio obligado a ajustar su doctrina y replantear sus objetivos estratégicos hacia el nuevo milenio para la generación de un nuevo orden en el cual su hegemonía siguiera vigente y para ello era indispensable un enemigo.

La primera justificación la otorgó Saddam Hussein con su intervención en Kuwait, que dio pie a la invasión de Irak. La segunda y más determinante, el ataque a las Torres Gemelas en 2001, que ofreció la razón suficiente para declarar la guerra al terrorismo internacional a escala global.

Los eventos recientes, tras la ocupación de la Casa Blanca por Donald Trump y su errática política de los primeros meses, parecen retornar a la lógica de la amenaza nuclear y química como justificante de la política exterior norteamericana. La dubitable legitimidad de la represión a Siria y sus advertencias a Corea del Norte que, al menos mediáticamente, involucran a Rusia y a China como virtuales adversarios, plantea un escenario muy similar al de la confrontación Este-Oeste que mantuvo el equilibrio durante la segunda mitad del siglo XX.

Los nuevos equilibrios geopolíticos, al parecer, sólo reciclan un viejo modelo ya conocido, en el que los actores preponderantes siguen vigentes.

Correo: grhhuizar@gmail.com

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