Opinión

Nuevo León, al estilo Peña Nieto

Las dos decisiones más importantes de Enrique Peña Nieto para candidatos a gobernador, Estado de México y Nuevo León, no las ha tomado por la vía del amiguismo, sino de las encuestas.

Los que esperaban la candidatura del PRI en Nuevo León para ver señales sobre la forma en que Peña Nieto resolverá la candidatura presidencial de su partido, ya se habrán dado cuenta de que la clave no está en ser el más cercano a sus afectos, sino en tener mejores posibilidades de ganar.

Peña Nieto, como político, no ha perdido el piso al creer que con su solo apoyo va a ganar el candidato que él quiere.

Seguramente en Nuevo León prefería a otro, su gran amigo y excelente colaborador Ildefonso Guajardo, pero en su ánimo influyó más quién puede ganar.

Así resuelve Peña Nieto. Como en Nuevo León. Como en el Estado de México. Son buenas noticias para el PRI.

En Nuevo León la elegida fue una senadora de apenas 36 años de edad, lo que también indica que el presidente no descarta a un candidato a puesto importante por ser joven. Entiende la composición demográfica y, si tiene arrastre, como es el caso de Ivonne Álvarez, apuesta por ahí.

Hace pocos años Peña Nieto tuvo que resolver su propia sucesión en el Estado de México, y cuando los intérpretes de las señales políticas daban por seguro a Alfredo del Mazo por tener una estrecha amistad y ser de la misma ciudad que él, decidió por un aspirante del Valle de México, Eruviel Ávila.

En ese entonces Eruviel era alcalde de Ecatepec, no pertenecía a la aristocracia de Atlacomulco, sino que se había forjado en la cultura del esfuerzo. Tenía mucha popularidad por su buen desempeño en sus periodos como alcalde, y resultó el elegido.

Ávila era el que podía ganar con mayor facilidad y, en efecto, doblegó en votos a sus contendientes Alejandro Encinas y Luis Felipe Bravo Mena.

Peña Nieto pudo haber impulsado a Del Mazo y seguramente también habría ganado, pero no con la misma holgura. Con una decisión pragmática enseñó que en política no se anda con jueguitos. Va a ganar.

El tiempo ha pasado y ahora Del Mazo regresa a la política electoral, con posibilidades de alcanzar la candidatura a gobernador dentro de dos años.

Y Peña Nieto despacha en Los Pinos en buena medida por esa acertada decisión en el Estado de México, donde no se le descompuso la entidad después de la elección de gobernador.

Para el caso de Nuevo León utilizó la misma lógica. La presidencia no le ha hecho perder la perspectiva de que en las elecciones ya eligen los ciudadanos, no el poder.

Dejó de lado a su precandidato consentido, Idelfonso Guajardo, que seguramente habría sido un excelente gobernador, para llevar a la carta más competitiva de su partido, la senadora Álvarez García.

Una vez pasadas las elecciones de junio, empiezan los preparativos para la elección presidencial de 2018. Vicente Fox, López Obrador y Peña Nieto enseñaron el camino para ser competitivos en esa contienda. Hay que saber conjugar el verbo más importante de la política mexicana: madrugar.

Así es que no se extrañe usted si aparecen nuevos cuadros en el firmamento político priista, o los que ya están comienzan a ser un poco más humildes.

Twitter: @PabloHiriart