Opinión

Nuevo ciclo en el Panal


 
 
La historia se repitió. No se entendió el mensaje. Hubo resistencias a aceptar la nueva realidad y el resultado no tardó en llegar.
 
 
El sábado, cuando se produjo finalmente la renuncia de la senadora Mónica Arriola a la secretaría general del Partido Nueva Alianza, se concretó la ruta trazada desde principios del año cuando fue detenida su madre, Elba Esther Gordillo.
 
 
La operación de su renuncia, que no destitución, se concretó a dos pistas: una aquí en el Distrito Federal y otra en un centro vacacional de Puebla, donde se reunió el Consejo Nacional del Partido Nueva Alianza.
 
 
Las movilizaciones de algunas secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación en contra de la reforma educativa fueron la gota que derramó el vaso. Se acusó a Mónica Arriola de alentar las protestas de una parte del SNTE contra la reforma, al unísono con la disidencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE.
 
 
Los enterados desmienten esa versión. Pero lo cierto es que si no organizó las movilizaciones, Mónica Arriola no movió un dedo para evitarlas, sobre todo en aquellas secciones donde aún tiene, o tenía, influencia.
 
 
Digo que la historia se repite, porque precisamente esa negación a entender los nuevos tiempos fue parte de lo que disparó la decisión final de actuar penalmente en contra de su madre, Elba Esther Gordillo. Entre más resistencia pusiera la senadora Arriola a la reforma educativa, más complicaba la situación de su madre en la cárcel. Y aún había, y hay, otros elementos de ‘negociación’ listos para ser activados.
 
 
Ahora el Partido Nueva Alianza se enfrenta al mayor reto de su todavía corta historia: tendrá que definir su nuevo rumbo de la mano de Luis Castro, su presidente, y hoy, único al mando.
 
 
El Consejo Nacional Extraordinario del Partido Nueva Alianza, el sábado pasado en el centro vacacional Atlixco-Metepec, en Puebla, mostró que Luis Castro sabe ‘tejer fino’, cualidad que en política es muy importante. Le viene por delante un reto en el que la discreción que le caracteriza será fundamental para definir el futuro. Tiempos donde tendrá que reafirmar sus años de operador en el escenario político nacional.
 
 
Tarea inmediata para Luis Castro, tranquilizar a muchos de los consejeros del partido que el sábado, reunidos en Puebla, se preguntaban si ahora el Panal se alineará con el PRI. Para empezar, ya con el control total de las riendas del partido, también tendrá que definir con toda claridad su nueva relación con el gobierno federal,  con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y su líder, Juan Díaz de la Torre, y los tiempos y distancias con respecto a los otros partidos políticos.
 
 
Por cierto...
 
 
A quien no se le vio nada acongojado el sábado por estos reacomodos en el Panal fue, ni más ni menos, que a René Fujiwara Montelongo, nieto de Elba Esther Gordillo y sobrino de Mónica Arriola.
 
 
Hasta el miércoles.
 
 
Twitter: @cachoperiodista