Opinión

Nueva piratería audiovisual; el peor de los “diablitos”.

23 agosto 2017 5:0
 
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Roku

El sonado litigio de Cablevisión en contra del sistema “Roku”, desnudó la grave crisis que enfrentan los productores y distribuidores legales de contenidos audiovisuales por la creciente piratería de sus contenidos. El problema no se limita a México, pero es claro que en los territorios donde la legislación es opaca, escasa o laxa en su aplicación, el tráfico ilegal se incrementa de manera “inversamente proporcional”.

En el entorno digital que hoy impera para el consumo de programación deportiva, cinematográfica o de series televisivas, el surgimiento de portales y aplicaciones que facilitan interconexiones a precios “de descuento” surgen por decenas. El modus operandi es simple: los “amantes de lo ajeno” adquieren por señal de cable o cualquier otro medio el acceso a los contenidos, los cuales son copiados con tecnologías disponibles y de bajo costo, y revendidos sin autorización a terceros; o bien, solo gestionan conexiones digitales de señales desviadas a su sitio, haciéndose de enormes ingresos por vender lo que no es suyo.

Así, más de 7 millones de usuarios mexicanos están disfrutando de obras pirateadas que son “compradas” todos los días, sin pago alguno a sus legítimos titulares. Es, por así decirlo, la forma mas avanzada de “diablito” que el mundo ha conocido.

A la par, los sitios ilegales urden un entramado complejo de servidores y jurisdicciones inaccesibles para encubrir sus operaciones, hasta las profundidades de esa parte sombría del Internet, habitada por los delincuentes y los marginales.

Esto llevará las acciones procesales de corte inmediato de proveeduría de banda ancha de sitios ilegales en Internet, nuevamente, en el marco del TLCAN, a la mesa de las discusiones.

México ha eludido estas medidas para bajar en forma fulminante portales que trafican con obras en varios momentos y oportunidades, pero parece ser que las opciones se han estrechado y no habrá márgenes adicionales para el lúcido discurso judicial sobre libertad de expresión y otros argumentos inoperantes.

Digo esto porque la última decisión de la Corte, en voz del ministro Pérez Dayán, que consideró improcedente este tipo de acciones del IMPI porque habían otros contenidos legales en un sitio claramente ilegal, no es más que otro artificio legal para hacer una “s” donde el camino era recto.

Al final, el criterio de la Corte, legalista y simplón, es superado por una realidad apabullante de miles de sitios ilegales que están minando la cadena productiva de obras audiovisuales, hasta condiciones de total incapacidad de recuperación de costos.

Desde luego que Netflix, la nueva hada madrina en la distribución de contenidos audiovisuales, podría no sufrir por la piratería, dada su capacidad para magnificar ingresos por vía de suscripciones de bajo costo por millones de usuarios a nivel mundial. Pero ese es sólo un caso.

Los demás productores, con costos regulares de producción, y mercados locales, sufrirán mucho o desaparecerán si las condiciones no se revierten. Entonces deberemos ver solo películas de la India, que por lo menos a mi me resultan insoportables.

Correo: mjalife@jcip.mx

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