Opinión

Nueva Ley de Competencia; incertidumbre en patentes

Finalmente, la nueva “Ley de Competencia” curso su tránsito por el Congreso y deberá ser promulgada en breve, siendo la única pieza de legislación derivada de la reforma constitucional en telecomunicaciones que pudo ver la luz en el reciente periodo parlamentario.

En el balance que se puede ofrecer sobre la nueva normativa, podríamos reseñar que además de los consabidos e intimidantes incrementos en penas y sanciones, y el aumento de capacidades discrecionales de la Cofece, se trata de texto “refundido” de la versión anterior de la ley. Eso, claro, dejando aparte la controversial figura del acceso necesario a insumos esenciales, que sigue siendo la invitada incomoda de la que no se sabe mucho.

Las discusiones sobre los alcances de la figura han dejado en claro que la nueva ley, una vez más, dejó pasar la oportunidad de hacer un cruce adecuado con temas relativos a los derechos de propiedad intelectual, lo que como economía nos habría permitido estar a la altura de nuestros más desarrollados socios comerciales. Quedan en el aire más dudas que en el pasado, debiendo la Cofece, a partir del inicio de sus operaciones, disiparlas en la resolución de asuntos específicos que le sean planteados.

El primero es fijar la interpretación que para la Comisión tendrá el ejercicio abusivo de derechos de propiedad industrial, especialmente de patentes. En Europa, diversos casos han sido resueltos dictaminando que una práctica anticompetitiva ha sido cometida por el efecto de fijación de precios que en la industria farmacéutica una patente permitía, generando diferencias abismales en precios en países vecinos. En el mismo sentido, acuerdos de licencia estableciendo canales, clientes o territorios exclusivos, en casos particulares han sido considerados como barreras comerciales y denegación de trato contrarios a la ley.

En esta óptica, inclusive, la tramitación dolosa de una patente que el solicitante sabe que es improcedente resulta condenable, así como acuerdos celebrados para demorar el ingreso de medicamentos genéricos al mercado. En efecto, el mayor número de casos de patentes que han sido presentados ante comisiones de competencia en Europa y Estados Unidos, son los conocidos como “Pay for delay”, en los que el titular de la patente ha llegado a acuerdos con fabricantes de medicamentos genéricos para retrasar el ingreso de éstos al mercado; los efectos anticompetitivos que estos acuerdos provocan en daños directos a los consumidores son vistos como ilegales y sancionados severamente.

Inclusive, los casos de infracciones de patentes en los que el titular llega selectivamente a acuerdos diferenciados con los infractores, deben pasar el escrutinio de las comisiones de competencia.

Si la expectativa y motivación de la reforma constitucional es que inaugure una época nueva en materia de competencia en nuestro país, la aplicación de la ley deberá ser tan vanguardista como la legislación alcanzada lo pretende. Esperemos que tanto jugadores como reguladores estén a la altura del desafío.

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